sábado. 04.02.2023

Ferran Torres nunca se hunde

La separación de sus padres y las dificultades que ha encontrado para asentarse en algunos equipos han marcado la vida del delantero Para Luis Enrique es intocable
                      Ferran Torres en un momento del entrenamiento de ayer con la selección española. JUANJO MARTÍN
Ferran Torres en un momento del entrenamiento de ayer con la selección española. JUANJO MARTÍN

Todo perfil que se escriba de Ferran Torres García tendría que destacar su condición de ser un futbolista especial, como lo es toda persona que nace un 29 de febrero. Y más si se convierte en el primer jugador del comienzo del siglo XXI en jugar en la Liga española.

Como nació en un año bisiesto (2000), Ferran puede contar que él solo ha celebrado cinco cumpleaños. El último, en 2020; el próximo, en 2024. El número 11 de la selección española y del Barcelona, y máximo goleador (cinco goles en 18 partidos) en la etapa de Luis Enrique seleccionador, no ha tenido una vida fácil. De padres separados, Ferran pronto se vio viviendo en la escuela de Paterna. Su rostro serio delante de los medios de información denota que ha recibido palos que le han afectado. Lleva una caparazón, a modo de mensaje tatuado, que dice «rechazo naufragar». También lo tiene su hermana Arantxa. Solo quiere recordar que los malos momentos son superables. Y él, poco a poco, ha ido encontrando dulces donde pudo haber sinsabores y dolor.

Futbolísticamente si se compara con Pedri lo del canario es un cuento de hadas y lo del valenciano es más una película de laboratorio. Con seis años entró en la cantera del Valencia. Unos pocos años después contrajo una mononucleosis, que afectó su evolución. Con 16 años debutó en Segunda B, con 17 ya el Valencia le puso una cláusula de 25 millones.

Se estrena con el primer equipo del Valencia de la mano de Marcelino en la Copa y quince días más tarde en Primera. Estaba conociendo el éxito. Podía leer titulares en los diarios que hablaban de ‘El Valencia golea y Ferran enamora’, ‘Ferran, la joya que asoma a Primera’, ‘Ferran, un goleador precoz’ o ‘La explosión de Ferran’. Juega más de 40 partidos pero por cuestiones de vestuario pierde la confianza del entrenador y el Valencia quiere ponerle ficha del filial y lo pone en el mercado. Senna, Héctor Pérez y Ruiz lo aconsejan como si fueran sus hermanos y se convierte en uno de los primeros clientes de la firma de agentes de jugadores ‘Leaderbrooks’, que lo lleva al Manchester City, donde Guardiola lo recibe con los brazos abiertos. Antes deja escrito su amor al Valencia.

En Manchester vive un comienzo ilusionante, pero también cuatro meses en soledad por culpa de la pandemia. Vivía en un apartamento solo. Lo tenía todo, pero no. No podía ver a sus amigos ni a su familia. Pero continuó negándose a naufragar.

En el terreno de juego, Ferran colecciona buenos titulares. Es artífice de una gran remontada del Manchester City en Oporto, en la Champions. Gana una Copa de la Liga y una Premier en los 16 meses que estuvo en el equipo inglés. Marcó 16 goles en 43 partidos. Y entonces apareció el Barcelona, donde quería jugar entre otras cosas por su noviazgo con Syra, la hija de Luis Enrique, que se da el gusto ante la prensa de hacer bromas con su yerno.

Otra de las cualidades que convierten a Ferran Torres en una persona especial es su sensibilidad hacia los perros callejeros. En Manchester adopta uno de Bulgaria, al que llama Milo, mientras en Valencia su hermana cuida de Minnie y Lluna. Si ya era embajador de la fundación ¡Kick Out Plastic¡ también lo hace de ‘Wild at Heart Foundation’, que ayuda a terminar con el sufrimiento de los perros sin dueño.

Hoy, en día, Ferran Torres afronta el desafío del Mundial con optimismo: «Nuestra fortaleza es el grupo, somos un equipo muy compacto, con mucha hambre y ganas de demostrar cosas».

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