miércoles. 30.11.2022
La hora del fútbol inglés son las tres y cuarto de la tarde del sábado. Todo eso viene del tiempo en el que el fútbol era el pasatiempo de la clase obrera, que tenía un cuarto de hora para llegar al estadio tras el sonido de la sirena de las tres, que marcaba el fin de la jornada. Luego, todo eso se fue difuminando y, como ocurrió con la misa del sábado que valía por la del domingo, empezaron a celebrarse partidos nocturnos, hasta el desmadre actual en el que hay fútbol todos los días. Lo nuevo de este mundial es que hay fútbol en la tele a las 7.30 de la mañana. Las 7.30 de la mañana no son horas de ver fútbol ni en el campo ni en la tele. Así de simple. El fútbol de la vieja usanza requería también, antes de aquella maravilla del Mundial de México 1970, una cierta templanza climática. No le iba mal un chaparrón previo, un cielo gris, una temperatura fresca. En el estadio de Sapporo, donde el pasado viernes jugaron Inglaterra y Argentina, la temperatura del recinto cubierto es regulada. Es el nuevo fútbol con aire acondicionado. Y esa parte de la modernidad se echó de menos, ayer, en Osaka, cuando los ingleses jugaron contra Nigeria a 35 grados. Un central fue la estrella Se puede decir que semejante sartén beneficiaba a los nigerianos. Quizás. Aunque Efo Sodje, el carrilero de los ''superáguilas'', en realidad nació en Londres y juega en el Crew Alexandra, que ha descendido este año a Segunda. Matinal televisiva, sofoco y jugadores inferiores. La cosa no prometía. Tampoco se podía confiar en la emoción postrera de la última jornada del grupo de la muerte. Porque mal tenían que ir las cosas para que a Inglaterra no le sobrara un empate. Con Nigeria camino de casa y los ingleses sin las apreturas que parecen sacar lo mejor de su juego, lo peor se confirmó. ¡Qué tedio!. Inglaterra dejó terreno en la primera parte a Okocha y Udeze para combinar en el centro de campo. Los nigerianos enredaban adelante, pero sin garra ni remate. Beckham se empeñó en lanzar faltas y pases desde 40 metros, puro manierismo, confiando sin motivo en que el rival es tonto. Los ingleses tiraron dos veces al poste. Scholes, en la primera parte, con un chutazo largo, que Enyeama palmoteó al palo. Cole, en la segunda, lanzó un centro y el balón danzó por todo el larguero. El mejor inglés, un defensa, Rio Ferdinand. Con eso queda todo dicho.

Inglaterra despide a Nigeria en una ola de tedio
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