lunes. 30.01.2023

Con deportividad

Tras el breve parón navideño los clubes vuelven al trabajo para seguir la competición y llegar a completar la primera vuelta en sus respectivas ligas de cada categoría. Las cortas vacaciones en este tiempo donde solemos hacernos más solidarios y familiares debe haber servido para recargar las pilas y coger fuerza de cara al duro y largo sprint final. La necesidad de puntuar empieza a hacerse cada vez más acuciante y cada punto conseguirlo, cuesta sangre, sudor y algunas lágrimas.

En estos momentos de la competición cuesta más sumar puntos que en los comienzos, a pesar de que el valor es el mismo. Pero para ello varía la situación, y es que unos equipos por estar arriba, otros por estar en la zona tranquila y los de la parte baja por huir del descenso y de los puestos de peligro, cada vez existe menos margen de error y menos posibilidad de corregir los fallos. El espectáculo lo agradecerá, no sin aumentar las tensiones y disparar la presión.

Todo equipo tiene necesidades, aunque unas pueden ser más subsanables que otras y quizá de vez en cuando algunos medios se deben poner para paliar algunas de ellas. Los pequeños detalles son los que suelen hacer grande a los clubes. Los tiempos no son buenos pero las carencias se deben tapar aunque cuesten porque al final de una temporada los hechos ponen a cada uno en su sitio y lo que pudo haber sido y no fue esta fuera de lugar.

Los fríos tiempos que corren en este primer mes del año y la época en la que estamos eran fechas en temporadas anteriores de nuevos refuerzos e incorporaciones, donde el llamado «mercado de invierno» se movía y los clubes comenzaban una cuesta de enero a todo tren en busca de nuevas adquisiciones que mejorarán el plantel de jugadores. Es doloroso que cuando suele haber altas, tiene que haber unas bajas y el fútbol no entiende de sentimentalismos y si de objetivos marcados. Hoy en día en todos los clubes prima el asunto económico y esas inversiones que se hacían en esta época no se pueden realizar, si acaso algún llamado «remiendo» que pueda entrar en los planes del cuerpo técnico. Muy pocos serán los movimientos, porque eso ha quedado para los cada vez mínimos clubes pudientes. Hasta el final los mismos deberán sacar las castañas del fuego. Cuestión de todos.

La vital segunda vuelta
Comentarios