lunes. 30.01.2023
LA LEONESIDAD de nuestra Lucha, de la Lucha de esta columna que usted está leyendo, no se circunscribe únicamente a frente deportivo en su versión «Lucha Leonesa». Nos unimos a quienes desde otros varios frentes luchan por defender cualquier indicio o vestigio de Leonesidad desprotegidos. Lucha Leonesa al fin. El más reciente -y flagrante- caso de desprotección lo tenemos con el desprotegido y abandonado Patrimonio Leonés, lo que indujo a convocar una Manifestación para el pasado día 30. Se intuía que con la sensibilidad del ciudadano a flor de piel dado su alcance y trascendencia, así como los agravantes que venían concurriendo; en fechas especialmente sensibles y... y milquinientas personas. Escaso compromiso e implicación con la Leonesidad. Lo del meteorológico frío no sirve como justificación: más bien el otro frío leonés. Leonesidad de nuestra Lucha en entredicho. Pablo Fuertes, «Tribuna» de este periódico, jueves 28 de diciembre y no es inocentada; sí más bien premonición «(...) lo hecho, hecho está, qué le vamos a hacer. Es la eterna actitud de los leoneses, víctimas de su propio victimismo, atrapados en la «cachaza» de la que hablaba la Pícara Justina para referirse a la idiosincrasia de sus paisanos. «Cachaza», sí, esa palabra originaria de la lengua leonesa que significa resignación y desidia, entre otras significativas acepciones...». ¿Hablamos de inocentada...? «La mayor inocentada/ es hacer labor honrada/ para la masa oprimida/ en esta tierra dormida/ que no se entera de nada» (Benito Paparacuatro, alcalde republicano de Sahún fusilado en Agosto del 36 en San Andrés del Rabanedo). Versos que no hemos aplicado a esta columna y que ahora queremos trasladar y compartir con los convocantes de la desencantante manifestación en defensa del patrimonio leonés. Al abatimiento habría de contribuir sin duda un Jorge de Icaza, cuando proclamara «en esta tierra (leonesa) ¿qué nos queda por hacer? Acaso únicamente repetir con el poeta: Volver donde estás la casa de uno, por triste que sea/ la tierra de uno, por seca que esté/ las penas de uno, por duras que parezcan. Son de uno, carajo... No queremos desperdiciar la ocasión para incidir en otro testimonio negativo desde el ángulo específicamente deportivo de la Lucha... pero que sólo es afrontable desde la óptica de la Lucha en esa clave de Leonesidad que invocamos en titulares. Y es que el Monumento a la Lucha Leonesa permanece abandonado y escondido allí donde no lo ve nadie; medio oculto entre el macizo al lado de la Carretera Circunvalación, a la altura del Estadio. Ni alcalde, ni Concejalías más o menos implicadas (Deportes, Cultura, Urbanismo...?). Pues desentendimento total-municipal. Antonio Gamoneda, reciente Premio Cervantes, más que proclamar, reclama un tanto desesperanzadamente: «porque es preciso conquistar la altura/ para el inmenso corazón del mundo,/ para esta tierra que nación sin alas». Mientras que el ya centenario V. Crémer, cada día más lúcido en su centena cumplida, desde su lucidez de siempre escribió un día amarga y a la vez esperanzadamente: aquí fue un hombre/ pisad fuerte la tierra que lo cubre/ y notaréis el pálpito de un Pueblo. La Leonesidad de nuestra Lucha. Lucha Leonesa/Lucha por León. Deportiva y luchísticamente plantarse frente al colonialismo pucelano-autonómico. Desde tratar de recluir a la L.L. en confines tan identitarios como... «estación de Metro Aluche o Barrio de Aluche». Confinamiento a compartir con «Juegos Autóctonos» tan equiparables como la rana, la calva, el billar romano (?), la tarusa, la llave, la petanca, la monterilla, las mazas... Para, en otra etapa colonizadora, convertirla en «aluche castellanoleonés». Por ahí debían de ir los tiros cuando alguien compuso para el Cancionero Popular Leonés apócrifo: qué pinta ese trapo a cuadros/ que porta ese luchador/ es una trágala, hijo/ no va nada con León/ (...) Unas veces por despecho/ otras veces por pudor/ atada está que no izada/ que la sirva... el servilón. Como para no mantener firme, vigilante y enhiesta la bandera de la Leonesidad de nuestra Lucha. Temores que iban mucho más lejos cuando M.S.C. se dolía... y se revelaba: «la noche va exhalando/ bocanadas de humo negras,/ la lucha, que aún sigue blanca/ se va escondiendo en la niebla./ Que dicen que ya no soy/ ciudadano de mi Tierra,/ y la lucha, que aún es blanca,/ la he perdido entre la niebla./ El viento disipará/ mañana las nubes negras./ Es la hora de gritar:/ León, si estás vivo ¡¡despierta!! El rugido del León, con la Leonesidad de nuestra Lucha por bandera.

La leonesidad de nuestra lucha
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