lunes 19/10/20
Fútbol | Primera

Luis Suárez desata el vendaval

Suárez vivió un debut dorado con el Atlético tras marcar dos goles y dar una asistencia. RODRIGO JIMÉNEZ

Mientras los focos se centraban con razón en Luis Suárez, que en 20 minutos marcó dos goles y dio otro, surgió un Atlético de Madrid imponente, protagonista de un estreno perfecto y una goleada total, abierta por Diego Costa, liderada por Joao Félix y ejecutada con determinación para devorar al Granada (6-1).

Ni siquiera lamentó el penalti fallado por Saúl, ni echó de menos a Giménez, fuera del partido por Covid-19, ni se sintió menos preparado que su rival por mucho que haya hecho menos pretemporada y aún no hubiera competido, ni requirió la presencia de Suárez, que el primer balón que tocó fue la asistencia del 4-0 a Llorente y que marcó el 5-0 y el 6-1, hasta que la victoria era ya indiscutible.

Son magníficos síntomas, quizá aún en proceso y pendientes de confirmación, pero son irrebatibles, tanto como lo fue el esperado debut de Luis Suárez, sensacional, extraordinario, a la altura de un goleador de su nivel, y como lo fue el autoritario triunfo del Atlético, dirigido por Joao Félix, con especial ayuda de Correa, y con la indispensable construcción de Diego Costa. No hay mejor respuesta, más rotunda o más irrebatible, para Costa o para cualquier delantero, que los goles. En eso está el ‘19’ entre la melancolía de tiempos mejores y la rebelión de un tipo que hizo historia hace poco más de un lustro con el conjunto rojiblanco y con Simeone. Él insiste en lo segundo: la primera ocasión fue gol. 1-0.

En él, al borde del minuto 9, confluyeron las cualidades de las que surge el Atlético más definitivo en ataque: la presión alta, por la que un lateral, Trippier, ganó el rechace de la defensa rival; la velocidad, con la que recibió Correa (ganó el pulso esta semana por el puesto titular en la banda derecha titular a Marcos Llorente) y a la vez soltó el centro; y la pegada, con el buen testarazo de Costa.

Era el día también de Joao Félix, brillante, fino, activo, atrevido y rompedor, conectado con Costa en más ocasiones de las que se recuerda en casi todo el curso anterior, aparte de la fenomenal asistencia que puso a Correa ante el 2-0 en el comienzo del segundo tiempo y aparte de los regates que hizo. Ahí no cambia absolutamente nada para seguridad del Atlético. Ahí sostiene un muro. Incluso cuando el remate, de Víctor Díaz, es dentro del área pequeña y sin oposición... Salvo la suya. Atento, con esa colocación milimétrica para estar siempre en el sitio justo en el momento oportuno, lo repelió con las manos. Una parada clave.

El centro, sensacional, lo puso Luis Milla, sobre el que circuló el crecimiento del Granada. Fue nada más aparente. Su paso adelante fue tan sustancial en el desarrollo, como fugaz e insustancial en el aspecto clave, en el área contraria, aparte de que muchas veces no se sabe si es el Atlético el que le invitó o él quien lo promovió.

Todo apunta a lo primero, porque, en cuanto regresó a la escena para la segunda parte, golpeó con autoridad... Y talento. El Atlético se desató. Joao Félix redondeó su sobresaliente partido con un 3-0 de clase, con un recorte que dejó por los suelos a su marcador... Y debutó Luis Suárez. Entró en el minuto 70:06. Ni siquiera había llegado al minuto en el campo, cuando su primer balón propuso el 4-0 de Marcos Llorente. Y ni siquiera había llegado al cuarto de hora, cuando cabeceó el 5-0. Aún hizo el 6-1. Un fenómeno.

Luis Suárez desata el vendaval
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