domingo 24/1/21

Maradona y los 700 días en Barcelona que le marcaron para siempre

Bilardo lo reclamó para 'su' Sevilla y dejó su estela en todo
Diego Armando Maradona durante su estancia en el FC Barcelona. EFE
Diego Armando Maradona durante su estancia en el FC Barcelona. EFE

La estancia de Diego Armando Maradona en Barcelona, donde permaneció 700 días, le marcó para siempre, porque dio sus primeros pasos en el fútbol europeo, pero también en el mundo de la droga como él mismo reconoció mucho tiempo después en una entrevista.

Llegó a Barcelona el 4 de junio de 1982, en una operación en la que el club azulgrana invirtió tiempo y mucho dinero. Dos figuras resultaron clave en la operación, el fallecido vicepresidente azulgrana Nicolau Casaus, y el representante futbolístico Josep Maria Minguella.

Recuerda Minguella que la primera vez que vio al jugador fue en 1977 y por casualidad, cuando asistía a un partido de Argentinos Juniors para seguir a un extremo que pretendía el Burgos.

"Fue el primer fichaje grande en el que intervine y para conseguirlo hice más viajes que Aerolíneas Argentinas", recuerda Minguella en "Fútbol Club Maradona", un documental producido hace un tiempo por Movistar.

Inicialmente Argentinos Juniors, poseedor de la licencia del jugador, pidió 100.000 dólares por su traspaso en 1978, que se convirtieron en seis millones de euros cinco años más tarde.

La operación se había cerrado tiempo atrás (1981), pero la vetó un representante de la dictadura argentina, el almirante Carlos Alberto Lacoste. "Me dijo que la patria lo necesitaba para el Mundial (de 1978)", recuerda Minguella. El Barça pagó aquella cantidad en una época en la que un coche valía 600 euros, que el salario base era de 154 euros y que un café costaba doce céntimos de euro.

Sin embargo, el Barça amortizó la operación Maradona prácticamente antes de que el jugador comenzara a jugar. En el vestuario del Barça, llamó la atención su enorme técnica individual, cómo era capaz de dar más de 200 toques a unas medias de fútbol enredadas o a un limón, y también que el Camp Nou se llenaba media hora antes de los partidos solo para ver sus malabarismos en el calentamiento.

Una hepatitis en su primer año, que en realidad pudo tratarse de una enfermedad venérea, y una grave lesión en el segundo cortaron la progresión de Maradona en Barcelona, equipo con el que jugó 58 partidos y marcó 38 goles. En esos dos años, el Barça consiguió una Copa del Rey, una Copa de la Liga y una Supercopa de España.

La tangana tras la final de Copa del Rey en 1984 ante el Athletic, con un ambiente enrarecido, porque se medía el Barça de Maradona con el equipo en el que jugaba Goikoetxea, el jugador que lo había lesionado meses atrás, fue su último partido como azulgrana.

Minguella recuerda que Maradona no quería irse del Barça ni de Barcelona, pero que se tuvo que ir cuando supo que Josep Lluis Núñez, el presidente de la entidad por aquel entonces, quería venderle. "Cuando se entera que quieren venderle, se molesta", aseguró.

Quince días después de aquella final de Copa, Maradona ponía rumbo a Nápoles, a cambio de 1.200 millones de pesetas, 200 millones más de los que pagó el Barça.

En Nápoles, Maradona se convirtió en un dios. hizo un equipo campeón desde la nada y conquistó dos Scudettos, 1 Copa de Italia, 1 Supercopa de Italia y 1 Copa de La UEFA.

En Barcelona, Maradona vivió una etapa de claroscuros que se conoció con el paso del tiempo. En una entrevista al 'Canale 5' de la cadena italiana Mediaset, admitió que la primera vez que consumió drogas fue en su etapa en el Barcelona cuando tenía 24 años y consideró que fue "el error más grande" de su vida.

"Tenía 24 años cuando consumí droga por primera vez. En Barcelona. Ha sido el error más grande de mi vida", reconoció en enero de 2017 Maradona. 

Efímero y proceloso paso por el club sevillista

El argentino Diego Armando Maradona, considerado el mejor futbolista de todos los tiempos, dejó su estela en el Sevilla FC pese a lo efímero y proceloso de su paso por el club sevillista, al que llegó gracias a su valedor e ilustre compatriota, el campeón del Mundo junto al 'Pelusa' Carlos Salvador Bilardo.

El 4 de octubre de 1992, y tras su sonado fichaje por el club del Ramón Sánchez Pizjuán después de más un año suspendido por dopaje por la FIFA, el astro argentino disputó en Bilbao su primer partido oficial con la camiseta sevillista y aquella tarde su equipo perdió por 2-1 frente al Athletic Club, en el antiguo San Mamés.

Era el regreso a la Liga española de Maradona, que de inmediato se convirtió en el centro de todas las miradas, una década después de su estancia durante dos años en el Barcelona (1982-84) y tras su paso triunfal por Italia, donde estuvo siete años y fue el líder indiscutible de un Nápoles (1984-1991) al que hizo campeón del 'Calcio'.

Un par de semanas antes de que se dieran las circunstancias para que volviera a sentirse futbolista, el 22 de septiembre, el Sevilla había cerrado el fichaje del excapitán de la Albiceleste, por quien pagó al Nápoles 750 millones de pesetas de la época -algo más de 4,5 millones de euros- al cabo de unas largas negociaciones que necesitaron incluso la mediación de la FIFA.

Desde el 10 de septiembre, Maradona residía junto a su mujer e hijas, y acompañado por un séquito de una veintena de personas, en un hotel situado en la localidad de Benacazón, a unos 25 kilómetros de Sevilla, a la espera de que el entonces presidente napolitano, Corrado Ferlaino, diera su plácet al traspaso.

Nada más concretarse su fichaje, la compañía mercantil que dirigía su agente, Marcos Franchi, organizó un amistoso en el Ramón Sánchez Pizjuán frente al Bayern de Múnich y el plantel sevillista también aprovecharía los parones durante la temporada para realizar lucrativas giras por Turquía y Argentina.

El debut oficial, sin embargo, fue en aquella quinta jornada liguera en 'La Catedral', donde Maradona participó en el gol sevillista al lanzar un libre directo repelido dificultosamente por el portero Valencia, cuyo rechace aprovechó Marcos Martín de la Fuente para marcar el 0-1.

El astro argentino, que fue vigilado en San Mamés mediante contundentes marcajes individuales primero de Tabuenka y luego de Lakabeg, fue suplido por Cortijo en el minuto 71, cuando el Sevilla aún conservaba un resultado favorable al que dieron la vuelta los tantos de Luke y Ziganda.

Diego Armando Maradona, que pocos días después cumplió 32 años, permaneció una sola campaña en el Sevilla, a las órdenes de su compatriota Carlos Salvador Bilardo, el entrenador que lo condujo hasta el título mundial en 1986, y en ella dejó detalles de su gran calidad sobre el césped, aunque de forma muy intermitente.

Disputó 29 partidos oficiales y marcó 8 goles en una temporada en la que alternó luces y sombras, unos altibajos deportivos que eran reflejo de su vida fuera del campo.

El Sevilla concluyó aquella campaña en una decepcionante séptima plaza, que ni siquiera lo clasificó para una competición europea, y fue eliminado en los octavos de final de la Copa del Rey, a pesar de contar con un plantel plagado de internacionales como el argentino Diego Pablo Simeone, el croata Davor Suker o los mundialistas con España Manolo Jiménez y Rafa Paz.

Pese a la enorme expectación causada, el rendimiento de Maradona fue mediocre: se negó a disputar la última jornada tras un desencuentro con Bilardo, su gran valedor, la semana anterior y no participó ni en la mitad de los entrenamientos del plantel.

Además, el club logró dejar de abonarle gran parte de sus emolumentos gracias a los informes sobre su agitada vida nocturna en Sevilla elaborados por una agencia de detectives.

La carrera de Maradona continuó su declive tras irse del Sevilla, pues hasta su definitiva retirada en 1998 sólo disputó cinco partidos con Newell's Old Boys y una treintena con Boca Juniors, además de los choques del Mundial'94 previos a su expulsión del mismo por dopaje. 

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