sábado. 28.01.2023
EL FÚTBOL no cambia con el paso del tiempo, gracias a Dios. Hace una semana regalamos un gol al adversario nada más empezar el partido. Luego tuvimos multitud de ocasiones de peligro pero no acertamos a convertir ninguna. Unas veces la echábamos fuera directamente, otras le pegábamos al portero o éste realizaba un paradón impresionante. Para colmo de males, nos metemos nosotros el segundo gol en propia puerta. Consecuencia de todo ello: 0-2 y estábamos en la uvi. En la tarde del sábado la situación cambia radicalmente. Nos enfrentábamos al Albacete, un equipo realmente importante en esta categoría y llamado a estar en los puestos más altos de la tabla. Encima los manchegos llegaban con tantas urgencias como teníamos nosotros después de las derrotas que sufrieron ambos equipos en la última jornada. Con todos estos factores rodeando el partido, Pichi se la juega haciendo debutar a dos jugadores que apenas había tenido tiempo de conocer a sus nuevos compañeros. Esta arriesgada apuesta le salió a la perfección. Parecía que Cifuentes y Nabil llevaban jugando en este equipo desde principio de temporada. Una de las mejoras que observé con respecto al último encuentro consiste en que el balón iba al espacio que ocupaba un jugador en movimiento, en muchas más ocasiones. Había preocupación en recuperar la pelota cuando era del contrario, en muy contadas ocasiones. Al mismo tiempo, cuando el balón era nuestro nos dejábamos ver con mucha más claridad y si a esto añadimos que Nacho estuvo más cerca del área rival, en esta primera parte, que muchos de los encuentros anteriores, el resultado de todas estas circunstancias derivó en una marcador parcial que nadie esperaba. Nacho anotó el primer tanto desde la frontal. Raponi lo intenta como siempre y esta vez la mete por la escuadra y luego repite hasta con la derecha. Nabil Baha acierta desde cuarenta metros. Todo este explica porqué ayer, con menos ocasiones que el día del Alavés, finalizamos con 4-1 la primera parte que dejaba el partido bien encarrilado. Pero todo se complicó tras el descanso. Ferrando sacó a David Sánchez y su equipo se apoderó del balón. La rigurosa expulsión de Rubén Vega contribuyó a que sus compañeros dieran un paso atrás. Por último, me gustaría que los nuestros no se acostumbraran a segundas partes como la de ayer, pese a que el fútbol necesita emociones, para bien de nuestra salud.

Mismo fútbol, distinto resultado
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