sábado. 04.02.2023

Finalizada la fase de grupos y con el objetivo de la clasificación a octavos toca hacer examen de conciencia de lo sucedido y creo que el que más trabajo tiene hoy es el psicólogo de la selección. La madurez competitiva se consigue acumulando minutos en entornos de máxima exigencia y teniendo una mentalidad fuerte, competitiva y ganadora.

Con el buen ‘pie’ que tienen los nuestros, el liderazgo de su entrenador y los recursos tácticos que llegan a desarrollar creo que un punto débil puede ser afrontar mentalmente situaciones de autoconfianza y creerse un grande.

Quizás ahora mismo solo se lo cree Luis Enrique y hace falta convencer a los suyos de que pueden serlo por eso la ayuda del especialista ahora toca su turno.

El destino quiso que el yin y el yang, esas fuerzas opuestas del destino, el bien y el mal se hicieran realidad en la jornada de ayer y si por una parte nos quedamos cariacontecidos por la derrota por otro lado sentimos el alivio de poder progresar por un lado del cuadro algo más limpio.

Pero da igual las impurezas de este cuadro si la bofetada de ayer no nos sirve para aprender y seguir el ritmo competitivo que exige un mundial. Mínimos errores y máximos acierto tanto en lo táctico como en el desarrollo de los partidos.

A España se le atraganta los bloques muy bajos y poblados con línea de 5 atrás, ayer no desmarcaban y no encontraban líneas de pase salvo Morata en juego aéreo pero fue sustituido en medio del tsunami y no supimos rehacernos.

Ojo que los rivales nos tiene calados y puede ser tan bonito como trágico lo que resta de mundial para España.

Paso por el diván
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