miércoles 18/5/22
                      Karim Benzema celebra su segundo gol frente al Celta de Vigo. ELISEO TRIGO
Karim Benzema celebra su segundo gol frente al Celta de Vigo. ELISEO TRIGO

El Real Madrid, que llegaba de sufrir un varapalo en el clásico antes del parón de las selecciones, sobrevivió al acoso del Celta en Balaídos gracias a dos tantos desde el punto de penalti marcados por el francés Karim Benzema, que falló otro (1-2).

La victoria, tremendamente sufrida y polémica por la concesión de las penas máximas, permite al conjunto blanco asentar su proyecto hacia el título ante el acoso de sus perseguidores. Aunque su ventaja es amplia, un tropiezo podría haber tenido una importancia notable.

El inicio fue enérgico. El Celta le quitó la pelota al Real Madrid. Su plan, con el compás de Beltrán, amarró al líder. Movió la pelota con velocidad, presionó para evitar la salida madridista. Con menos de diez minutos, avisó con un tiro de Aspas y una volea lejana de Beltrán. Minutos después, Denis Suárez probó con un disparo centrado a Courtois, la figura determinante de su equipo.

Con el Celta bien posicionado, y controlado el encuentro, llegó un error infantil de Nolito: perdió la pelota cerca de su área y al tratar de recuperarla derribó a Militao. Fue el primer penalti de la tarde. Benzema no falló el regalo de Nolito.

Ese gol liberó de presión al Real Madrid, más desahogado, más acomodado a su planteamiento de replegarse para contraatacar. Tuvo en esos momentos más espacios en Balaídos. Pero el Celta insistió. Aspas rozó el empate con un lanzamiento de falta, un tiro preciso que, volando con el brazo estirado, concluyó con un soberbio paradón de Courtois, uno de los destacados del partido.

El Real Madrid respira de penalti
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