martes. 05.07.2022

El último set de Manolo Santana

El tenis español pierde a uno de sus referentes con la muerte de todo un campeón que abrió el camino a los Grand Slam En su palmarés acumuló cuatro ‘grandes’
                      Manolo Santana ha sido un referente del tenis español... y también mundial. JUANJO MARTÍN/EFE
Manolo Santana ha sido un referente del tenis español... y también mundial. JUANJO MARTÍN/EFE

El legendario Manolo Santana, uno de los grandes tenistas españoles de todos los tiempos, figura clave del deporte nacional en tiempos de crisis y modelo de futuras generaciones que se miraron en el espejo del madrileño, disputó ayer el último partido de su vida. Con él, a los 83 años, se va una de las figuras míticas de la raqueta no sólo en España, también a nivel mundial. Santana, que sufría Parkinson, solía pasear en sus últimos años por la zona de jugadores del All England Club con dificultades. Porque a cada paso que daba, un tenista, periodista o entrenador le pedía una fotografía. Con su traje y su chapa de miembro del club de tenis más prestigioso del mundo, Manolo se paraba con todos ellos. Desde Federer a Nadal. Todos querían una imagen de recuerdo con el maestro del tenis español, el primer gran precursor de este deporte en nuestro país, el hombre que abrió la puerta a los éxitos.

Nacido en Madrid en 1938, en plena Guerra Civil, Santana comenzó su idilio con el tenis como recogepelotas en un club de tenis, en el que sus propios socios apoyaron financieramente la carrera de un chico que apuntaba maneras y que ayudó a la popularización de un deporte que, por entonces, era visto como algo prácticamente para las élites.

A ello contribuyeron sus victorias fuera de España. La más grande, la conseguida en Wimbledon 1966 ante el estadounidense Ralston. Enorme, fantástica por ser la primera de un español en el gran torneo sobre la hierba londinense, y la última hasta que Conchita, Nadal y Muguruza triunfaron. Pero antes de ganar en el pasto del All England Club, Santana ya era una leyenda, una institución. Había ganado en Roland Garros ante Pietrangelli, el italiano que ahora da nombre a las pistas del Foro Itálico y que poseía dos títulos en París. Además, era un gran amigo suyo. En 1961 y 1964, en la tierra batida, Santana abrió un camino que luego seguirían Gimeno, Bruguera, Ferrero, Moyá, ACosta y Nadal, en categoría masculina, y Arantxa Sánchez Vicario y Muguruza en chicas.

También sumó un Abierto de los Estados Unidos, que entonces era una auténtica odisea para los tenistas europeos. Santana, en la hierba de Forest Hill, se proclamó campeón en el 65, siendo el primer europeo en conseguirlo desde Fred Perry en 1936. Solo le faltó Australia para igualar a Rod Laver, uno de los grandes rivales de su época, pero Santana nunca tomó el barco camino de Melbourne. «Nosotros no podíamos permitirnos grandes gastos, porque no cobrábamos por torneos», aseguró Santana.

Sus cuatro Grand Slams, el segundo español que más tras Rafa Nadal, son la nata de un palmarés en el que lucen un total de 72 torneos, conseguidos a caballo de la época ‘amateur’ y la era Abierta que entró en vigor en 1968 y de la que Juan Antonio Samaranch se convirtió en héroe cuando logró retener a Santana como aficionado, para que siguiera jugando los Grand Slams y la Davis con España. Santana fue también número uno del mundo, logró el oro olímpico en 1968 en individuales y la plata en dobles, aunque aquel torneo tuvo carácter de exhibición, y se retiró en 1970 en todo lo alto, ganando la final del Conde de Godó a Laver, aunque siguió jugando esporádicamente hasta finales de los 70. Su figura fue reconocida mundialmente en 1984, cuando le introdujeron en el Salón de la Fama.

El último set de Manolo Santana
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