lunes 16/5/22

De viaje a Calzada del Coto

Enclavado en pleno Camino de Santiago, el municipio cuenta con dos ermitas importantes —la de San Roque y la ermita de Nuestra Señora del Villar— además de la iglesia de San Esteban, que guarda tallas medievales de importante valor. La tradición del corro de la hoguera congrega cada verano a cientos de visitantes
                      marciano pérez
marciano pérez

El Camino de Santiago deja su particular huella en el municipio de Calzada del Coto, donde los vestigios medievales quedan patentes con solo acercarse a sus fronteras. Con más de 7.000 hectáreas de terreno —dedicado en gran parte a la agricultura— este pequeño enclave de la provincia leonesa goza de un importante tramo de la Ruta Jacobea que no solo recorren quienes peregrinan rumbo a Galicia sino que, cada vez más, se ha hecho famoso entre muchos senderistas que lo surcan en una sola jornada aprovechando la facilidad de accesos y sobre todo la tranquilidad que regala el entorno.

Calzada —y Codornillos— apenas cuentan entre los dos con una población de 200 habitantes que eso sí, suele multiplicarse en los meses de verano. Sus enormes campos y terrenos sembrados no solo sirven como camino para los agricultores sino que es habitual que los ciclistas los recorran con sus bicis de montaña. De hecho desde el Ayuntamiento de la localidad tienen en mente ponerlos en valor para que puedan disfrutarlos cada vez más los amantes de la naturaleza y el deporte al aire libre.

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De su patrimonio histórico destacan especialmente dos templos; la ermita de San Roque y la iglesia de San Esteban. Ambos rinden culto a los patrones del municipio, se conservan en buen estado y esconden algunos tesoros que muy poca gente conoce. «La ermita de San Roque, como otras tantas a lo largo del Camino de Santiago, se consagró a ese santo porque lo consideran uno de los grandes intercesores en la época de la peste. A falta de recursos médicos nunca estaba de más pedir favores o milagros para eludir las enfermedades», recuerda Francisco Alonso Rojo, concejal del Ayuntamiento. En cuanto a la iglesia de San Esteban en su interior alberga importantes tallas de la época medieval y un bello retablo. Al igual que ocurre en otros tantos templos de la provincia —los que de una u otra forma están relacionados con el Camino— desde el obispado de León se fomenta que durante el verano —al menos— haya voluntarios que se encarguen de enseñarlos a los visitantes que así lo deseen.

Con más de 7.000 hectáreas de terreno —dedicado en gran parte a la agricultura— este pequeño enclave de la provincia leonesa goza de un importante tramo de la Ruta Jacobea

Mención aparte merece la ermita de Nuestra Señora del Villar, en Codornillos, enclavada en la ribera del río Cea.

Al margen del patrimonio histórico que echa raíces en el municipio merece la pena conocer cada uno de sus recovecos o detenerse a charlar con sus paisanos.

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Dos son las fiestas que celebra el municipio a lo largo del año. La de San Roque —en agosto— conserva aún la antigua tradición conocida como el corro de la hoguera. «Antes solían liderarla los quintos, que acudían a cortar leña y después, tras entrar en romería se quema por la noche». Un acontecimiento que cada verano atrae a cientos de turistas para vivirla en primera persona. La segunda —San Esteban— llega cada 26 de diciembre. «En este caso es una fiesta más familiar, quizá menos concurrida».

Entre los proyectos que tiene en marcha el Ayuntamiento de Calzada del Coto —además de poner en valor varias rutas para bicis— está también la de construir una vía de descanso para autocaravanas.

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