jueves. 09.02.2023
CONOCER

Camino Olvidado: el placer de lo natural

Su intrincada orografía y su patrimonio arquitectónico hacen del Camino Olvidado una senda formidable que atraviesa la más exuberante naturaleza en Riello y Murias de Paredes antes de darse la mano con el Bierzo a través de Igüeña y Bembibre. Quien lo recorre no se olvida.
Señalización que indica el trayecto por el que discurre el Camino Olvidado. RAMIRO

Riello: naturaleza y patrimonio

Riello aporta
24.000 hectáreas
a la Reserva de
la Biosfera de los
valles de Omaña
y Luna. Destaca
por sus robles,
negrillos y alisos
Riello aporta 24.000 hectáreas a la Reserva de la Biosfera de los valles de Omaña y Luna. Destaca por sus robles, negrillos y alisos. RAMIRO

El tramo del Camino Olvidado que atraviesa el grandioso municipio de Riello, formado por 39 pueblos, ofrece veinte kilómetros que combinan el mejor patrimonio natural y arquitectónico. De hecho el Ayuntamiento ha puesto en marcha un interesante taller de restauración de arte sacro para recuperar los tesoros que escondían sus numerosas iglesias y ha establecido unas rutas que enlazan esos templos. En la propia localidad de Riello, su alcalde, Manuel Rodríguez, destaca la iglesia en honor al patrón local, San Juan Degollado, y el Santuario de Pandorado levantado en el siglo XVII y que alberga la Virgen patrona de la comarca a quien se atribuye el milagro de madurar los campos de trigo. «Todas poseen una riqueza oculta que quedó en los pueblos que fueron perdiendo población y ahora intentamos recuperarla con el taller y las visitas guiadas», explica. García también detalla que el municipio se enclava en la Reserva de la Biosfera de los valles de Omaña y Luna, cuya sede acogen por aportar el mayor número de hectáreas protegidas, 24.000 de las 80.000 de este espacio. También disponen de una oficina de información turística para explicar presente y pasado. A partir de Pandorado, la naturaleza lo inunda todo, se baja a La Omañuela entre robles centenarios y se continúa por un camino junto al rumor del río Omaña hasta Guisatecha, con su casa de dos escudos, y El Castillo, que como su nombre indica posee una fortaleza vinculada a los Quiñones, antiguos condes de Luna, de la que se conserva la torre del homenaje de planta cuadrada. El camino prosigue a Vegarienza y Aguasmestas para coger el valle Gordo y dirigirse a los pueblos de Cirujales, Villaverde y Marzán hasta el límite con Murias de Paredes.

 

Murias de Paredes: paz, cultura y esfuerzo

El paso del valle
de Omaña al
valle Gordo es
un espectáculo
con pueblos de
cuento como
Barrio La Puente,
Murias y Fasgar. RAMIRO
El paso del valle de Omaña al valle Gordo es un espectáculo con pueblos de cuento como Barrio La Puente, Murias y Fasgar. RAMIRO

Con la vista clavada en el paso que cruza el río Omaña en la localidad de Barrio de la Puente, el mayor conocedor de los caminos a Santiago perdidos, José Antonio Cuñarro, confiesa que precisamente los puentes gozan de un significado especial dentro de las sendas compostelanas. Y desvela que El juego de la Oca constituye un entretenimiento simbólico inventado por la Orden del Temple, que protegía a los peregrinos, y que a través de un animal de sabiduría, la oca, y de puente a puente y sigo porque me lleva la corriente va dibujando el mapa. Esta localidad perteneciente a Murias de Paredes es digna de ver con sus casas de piedra, al igual que la propia Murias, donde destaca la antigua Casona, ahora centro de interpretación y museo sobre las tradiciones locales. El inmueble es uno de los puntos de información sobre el Camino Olvidado para los turistas que se acercan a la comarca y se interesan por la ruta, otro síntoma más de la influencia de este renacimiento. Algunos quieren empaparse de la idiosincrasia leonesa, tan variada; otros tan solo buscan orientación. La alcaldesa y presidenta de la asociación de esta ruta, Carmen Mallo, indica que la senda «está basada en la ilusión y en dar una alternativa a las personas que buscan un camino en su interior de espiritualidad para su beneficio emocional. Tenemos paisaje duro y sereno para encontrarse de tu a tu con su yo interior y con todo lo que les rodea y disfrutarlo». Cree que el potencial de este camino «son las transversalidades que se pueden encontrar: cultura, patrimonio, naturaleza y paz». El paso a Fasgar ofrece un albergue y una subida en la etapa reina a Colinas por un valle glaciar que es un espectáculo y con la leyenda de que Santiago ayudó a ganar a los moros.

 

Igüeña: un bic y una cruz cercenada

Con una playa y
albergue, Igüeña
constituye una
buena parada
tras la visita
a Colinas del
Campo de Martín
Moro Toledano. RAMIRO
Con una playa y albergue, Igüeña constituye una buena parada tras la visita a Colinas del Campo de Martín Moro Toledano. RAMIRO

Enlazando con Fasgar, el Camino penetra al municipio de Igüeña por uno de los pueblos más bonitos y con el nombre más largo de España, Colinas del Campo de Martín Moro Toledano. El alcalde, Oliver Presa, reconoce que esta localidad posee «una belleza especial» y agradece que cada vez se conozca más. «El pueblo en sí es una joya, está declarado BIC el conjunto entero, no un edificio, y lo más importante se sitúa en la ruta que nos comunica con Fasgar, en la que entramos en el Bierzo». También recuerda que en el reciente congreso del Camino que se celebró en León los propios peregrinos la clasificaron como «la etapa reina». En verano, desde Campo Santiago donde existe un glaciar y se encuentra el nacimiento del Boeza se puede hacer la ruta prácticamente a la sombra de abedules, de tejos, acebos y rumor de agua. «Es otra forma para el peregrino, es una maravilla», indica. Además de naturaleza, el paisaje ofrece piedra, madera y pizarra. «Se están haciendo las cosas bien y los vecinos colaboran porque se están rehabilitando las casas con buen gusto y dentro de las limitaciones BIC». En Colinas se ubica la sede estable de artesanía con exposiciones y talleres, abierta en verano y a la que se pretende dar continuidad en Navidad y Semana Santa. Otro símbolo es la ermita, «ya que no siempre se accede y se sale de un pueblo por el arco de una ermita», valora. La senda prosigue en tierra, más agradable al caminar, paralela al río hasta Igüeña, que ofrece playa y albergue «para que el peregrino pueda descansar como es debido y refrescar los pies». Uno de los puntos más importantes en esta etapa es la Cruz Cercenada, entre Igüeña y Quintana de Fuseros, cortada por la espada de Almanzor tras un enfado, según la leyenda.

Bembibre: un rosario de tres iglesias

La ermita de
Losada, dedicada
al Santo Cristo,
aún conserva la
pila bautismal. El
entorno posee
manantiales y
fuentes. RAMIRO
La ermita de Losada, dedicada al Santo Cristo, aún conserva la pila bautismal. El entorno posee manantiales y fuentes. RAMIRO

Tras atravesar un magnífico robledal se llega a Arlanza, una población fluvial de extremo a extremo perteneciente al municipio de Bembibre, del que la alcaldesa, Silvia Cao, destaca su potro de herrar del siglo XVIII, el lavadero con su fuente y la iglesia de Nuestra Señora de Arlanza. Entre sus casas, algunas aprovechan el suelo rocoso y aún se conservan hornos de adobe, lagares y varios molinos. Esa localidad se enlaza a través del Camino Olvidado con el pequeño pueblo de Losada, conocido por su hermosa ermita toda de piedra del Santo Cristo que ha sido restaurada recientemente y conserva una pila bautismal. El templo se abre para bautizos y comuniones. En las cercanías, en un paraje conocido como Villouta existe una fuente de agua natural procedente directamente de la montaña. La ruta a Compostela avanza y se adentra después en Rodanillo, donde puede contemplarse la iglesia barroca de San Antolín, en el centro neurálgico de la vida del pueblo. Posee un precioso retablo churrigueresco y del siglo XVIII donde figura el santo, patrono de la localidad, «que está muy recargado y es digno de ver», indica la alcaldesa. Completa el templo una pila bautismal con motivos geométricos y dos cruces parroquiales, una de plata considerada la mejor de la comarca.

Esta etapa en el municipio de Bembibre concluye en el límite con el término municipal de Congosto. El origen del Camino Olvidado se remonta a la Edad Media y se considera uno de los más antiguos junto al Primitivo y el de la Costa. Entre los siglos IX y XII era frecuentado por peregrinos que huían y se resguardaban de las incursiones musulmanas. Después, durante la Reconquista, perdió protagonismo en favor del Camino Francés y ahora renace.

Camino Olvidado: el placer de lo natural
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