martes 20/4/21

Paz sana en San Isidro

FERNANDO OTERO

Ddeclarada como Zona Natural de Esparcimiento por la Junta en 2012, dispone de un doble espacio, con el llamado Parque San Isidro, acondicionado con bancos, merenderos, columpios, señalización, servicios básicos e incluso algunas esculturas.

Y con el Monte San Isidro propiamente dicho, de unas mayores dimensiones y que facilita caminos para ascender a la parte más alta, hasta los límites con la carretera de Asturias.

Propiedad de la Diputación, su mantenimiento diario facilita una buena conservación que es aprovechada en todas las horas de apertura. A lo largo de cada jornada es casi imposible acudir al Monte San Isidro y no encontrarse con personas que realizan diversas actividades deportivas.


FERNANDO OTERO

En los fines de semana, especialmente con la llegada del buen tiempo, se ha consolidado como un punto de encuentro para familias o grupos de amigos que aprovechan sus barbacoas o llevan comidas ya elaboradas.

Este espacio natural, hasta la Desamortización de Mendizábal allá por mediados del siglo XIX, formaba parte de una propiedad de la Basílica de San Isidoro, llamada El Corral de la Media Legua. Su expropiación dio paso a una subasta que la dejó en manos de la familia que posteriormente daría lugar a la Fundación Sierra Pambley.

Ya a mediados del siglo XX esta ingente cantidad de suelo fue adquirida por la Diputación en una compra que aún es objeto de polémica y sobre la que se espera un acuerdo pactado o una decisión judicial para zanjar las nuevas compensaciones.


FERNANDO OTERO

En el Monte San Isidro la riqueza natural es muy notable. Desde 1986 permanece abierto al público en su mayor parte, aunque un trozo tiene uso sanitario y otra buena parcela mantiene una utilización social a través del complejo San Cayetano, que alberga diferentes servicios ciudadanos e infraestructuras de la propia Diputación.

Su variada flora tienes orígenes naturales a la que se añaden las sucesivas intervenciones que se han puesto en marcha a lo largo de su historia. Y sobre su amplio catálogo de especies animales valga el ejemplo de que han sido catalogadas hasta 17 variedades de aves durante los recuentos.


FERNANDO OTERO

Su declaración como Zona Natural hace ocho años consolidó una máxima protección al incorporarse a los espacios protegidos por la normativa autonómica, y estableció unas limitaciones en su gestión que garantizan su conservación, una tarea que se consigue gracias a un importante esfuerzo que realiza su propietaria, la Diputación.

Su naturaleza ofrece unos paisajes cambiantes según las estaciones del año. Ahora, el marrón del otoño está dejando paso a un invierno en el que al desaparecer las hojas caídas se asomará el verde que aventura la explosión de colores de la próxima primavera.

Paz sana en San Isidro
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