miércoles. 01.02.2023
PEÑA DE TORRESANTA

Un mencía de alta costura

«Un mencía tiene que ser siempre muy frutal, con muy ligeros toques de madera y presencia de especias. Y además debe ser ligero y reposado». El ‘Peña de Torresanta’ de B&L, la bodega ubicada en el casco urbano de Quilós, responde a esas exigencias que se impone su autor.

José Manuel Baelo es un cosedor de vinos avalado por su formación, una larguísima experiencia en distintos proyectos propios y ajenos y su amor por la actividad que recibió como legado generacional. Seis hectáreas de viñedo familiar en el que hizo algunas correcciones sobre un exceso de Tempranillo plantado entre la Mencía, el Godello y la Doña Blanca a finales de los ochenta, unas instalaciones ordenadas y dotadas de los medios técnicos suficientes —depósitos, equipo de frío, embotelladora…— le permiten desarrollar sin prisas ni imposiciones su pequeño proyecto personal. Lo hace atendiendo los trabajos en la viña y desarrollando la labor en una acogedora bodega en el centro del casco urbano de Quilós. En una vieja casona de piedra bien acondicionada hay un espacio amplio para la elaboración y en un viejo lagar magníficamente rehabilitado como atractivo turístico, con la viga de pisar bien conservada, ordena las pocas pero buenas barricas de las que hace uso.

Aunque ni la viña ni la bodega son sus actividades principales, sino complementarias, siempre había hecho vino, fundamentalmente para la venta a granel y ocasionalmente algún embotellado con carácter excepcional. Dio el paso al reconocimiento de la calidad de sus elaboraciones a partir de la magnífica vendimia del año 2007.

Elaboró entonces un crianza de corta producción que etiquetó como Peña de Torresanta, con la certificación de calidad del consejo regulador de la Denominación de Origen Bierzo. Se saltó el 2008 y volvió a hacer lo mismo con la vendimia del 2009 hilvanando una edición de 3.000 botellas, con nuevo formato y una soberbia presentación, que es la que está ahora en el mercado.

Con una presentación más clásica ofrece también, ahora como vino de mesa, un tinto de 2012 con seis meses de barrica del que ha hecho una edición de sólo 6.600 botellas que comercializa al precio de 3,50 euros en bodega.

Un mencía de alta costura
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