domingo. 26.06.2022

Un verano feliz, un otoño incierto y un año que puede dejar solo a un paso la recuperación deseada por las compañías aéreas tras el mazazo pandémico. Lo primero que está ya cerca de igualar es su oferta —en promedio mundial, para agosto se prevé una capacidad del 92% de asientos en sus aviones respecto a 2019 y en España se llegará al 94%—, lo siguiente que se espera alcanzar es el tráfico, pero todavía resta camino por recorrer.

Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (Iata), la demanda de viajes aéreos aumentó un 78,7% en abril respecto al ejercicio anterior. Sin embargo, aún se estaba un 37,2% por debajo de los niveles previos a la covid (medidos en pasajeros por kilómetro transportados), esto es, el volumen de tráfico de las aerolíneas apenas llegaba a los dos tercios (62,8%) respecto al que alcanzaban en abril de 2019.

Una afluencia «repentina» de viajeros en los aeropuertos europeos ha supuesto un «desafío» para las aerolíneas y los propios aeropuertos, arguye ACI Europe, la asociación que agrupa a estos últimos. La pandemia «redujo enormemente los recursos de los aeródromos y la asistencia en tierra de las compañías». Ahora tratan de recuperar ese potencial humano, pero por cuestiones de capacitación y acreditaciones de seguridad se tardaría entre tres y cuatro meses en conseguirlo.

En Londres, Berlín, Fráncfort y Ámsterdam están los aeródromos que más problemas de cancelaciones sufren. Lufthansa, Air France-KLM y British Airways han anulado cientos de vuelos por falta de personal. En España las largas colas ya no son algo aislado desde Semana Santa y han obligado a anular más del 1% de los trayectos. La Asociación de Líneas Aéreas —que espera un «muy buen verano»— pide al Gobierno más agentes y medios técnicos para las aduanas, pues con el ‘brexit’ se ha multiplicado la afluencia a los pasos no comunitarios (más lentos) por la suma de los británicos.

Las aerolíneas no despegan y retrasan a 2023 su recuperación
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