martes. 05.07.2022
                      Wayne Griffiths, ceo de Seat y Volkswagen, ayer. QUIQUE GARCÍA
Wayne Griffiths, ceo de Seat y Volkswagen, ayer. QUIQUE GARCÍA

Los ciudadanos británicos se enfrentan a la mayor reducción anual de su renta disponible desde que la Oficina Nacional de Estadísticas inició su cálculo, en 1956. Con una inflación interanual en febrero del 6.2% y el pronóstico de que el promedio de este año será del 7.2%, la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria estima en un 2.2% la caída del poder adquisitivo.

Los datos del ente que analiza de forma independiente la situación de las cuentas del Estado británico ofrecían al Ministro de Hacienda un cuadro fiscal positivo, con una recaudación superior en 60.000 millones de euros a la prevista, y las consecuencias del drástico aumento del coste de la vida. A esas dos bases añadía una gran incertidumbre sobre el efecto en las cuentas de la guerra en Ucrania.

El llamado presupuesto de primavera —hay otro otoñal— presentado este miércoles por el ministro británico de Economía, Rishi Sunak, incluye medidas modestas. Así, reduce en cinco céntimos por litro el impuesto sobre gasolinas y diesel (con un efecto de algo menos de cuatro euros para llenar un depósito de 55 litros). Con aumentos que han llegado al 50% en el precio de la energía hasta octubre, elimina el IVA de los materiales para la instalación de generadores domésticos alternativos. «¿Eso es todo?», le preguntaron desde los escaños laboristas.

Los británicos sufren la mayor caída de renta en 66 años