viernes 06.12.2019

La competitividad de la economía española resiste a la guerra comercial

La competitividad de la economía española resiste a la guerra comercial

edurne martínez | madrid


La competitividad de la economía española resiste a los vaivenes de la guerra comercial. A pesar de que el intercambio de bienes y servicios está retrocediendo a nivel mundial por los inconvenientes del proteccionismo iniciado por Estados Unidos, el Índice de Tendencia de Competitividad (ITC) publicado ayer por el Ministerio de Industria obtuvo mejores datos en el tercer trimestre.


El ITC se redujo de julio a septiembre un 0,8%, lo que refleja una importante ganancia de competitividad y que «sigue manteniendo el cambio de tendencia iniciado el trimestre anterior», asegura en un comunicado la secretaria de Estado de Comercio en funciones, Xiana Méndez. Este progreso se debe al descenso de los precios, que fue superior a la apreciación del euro frente a las divisas de los países comunitarios que no pertenecen a la eurozona.


En lo que va de año, la competitividad de la economía española mejora un 0,6% respecto a la UE y la zona euro, y en mayor medida frente a la OCDE (2,3%) y respecto a los países Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, 2,9%).


En el tercer trimestre, la competitividad frente a la OCDE mejoró un 2,6% (medio punto más que el periodo anterior) y un 5,1% con los países Brics, lo que suponen tres puntos más que el trimestre anterior. Repercute de forma positiva la mejora de la balanza de pagos y de las inversiones en España, destaca el ministerio.


Sin embargo, que la competitividad económica española sea mejor que la europea, no significa que esté pasando por su mejor momento. Las tensiones comerciales y la incertidumbre en torno al desenlace del brexit han hecho que las empresas exportadoras estén atravesando un momento complicado. Según la última encuesta de Coyuntura de la Exportación del Ministerio de Industria, es la primera vez en seis años que el sector destruye empleo durante el tercer trimestre.


En España se vislumbran los mismos síntomas de agotamiento que en Europa, aunque no tengan un reflejo tan claro en el PIB como en países como Alemania. El Banco de España adelantó en su informe trimestral que el sector exterior había registrado una contribución negativa al crecimiento del PIB en el tercer trimestre y lo confirmaron los datos del INE. La Contabilidad Nacional mostró que la venta de productos españoles al exterior cayó de julio a septiembre ocho décimas, mientras que hace un año subían el 1,7%. Por el contrario, las importaciones aumentaron su ritmo cuatro décimas hasta el 1,3%, en línea con el aumento registrado en el consumo interno.


El verano ha estado lleno de complicaciones para las exportaciones europeas al sumar una nueva ronda de aranceles por parte de EE UU por valor de 7.500 millones de dólares a productos comunitarios entre los que se encuentran el aceite, el vino, el queso, la carne o los cítricos españoles, que se han empezado a aplicar en octubre. El Banco de España calcula que estas tasas provocarán una caída del 12% en las ventas del sector agroalimentario español en Estados Unidos.


La estimación de ese impacto supone, además, que el daño alcanzará a una cuantía similar al 0,01% del PIB o, lo que es lo mismo, unos 1.000 millones de euros, calculado en función del peso de esas exportaciones. El sector olivarero es el más perjudicado: entre aceite y aceitunas, España exporta por valor de 580 millones de euros al año a EE UU. El país norteamericano es el segundo mercado de destino, adonde dirige la mitad de sus ventas al exterior.


También se publicaron este lunes los datos del ITC calculado con los índices de Valor Unitario (IVUs), que mejoró frente al conjunto de la UE (-1,1%) por la reducción de los precios relativos y frente a los países de la OCDE (-1,1%) por la depreciación del euro frente al resto de divisas de la zona.


Por otro lado, la competitividad calculada respecto a los costes laborales unitarios mejoró en el tercer trimestre un 0,3%.

La competitividad de la economía española resiste a la guerra comercial