sábado. 25.06.2022

La reforma laboral está funcionando en uno de los grandes objetivos que tenía: combatir la precariedad en el empleo. Así al menos se desprende de los datos esgrimidos este viernes por el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, quien durante la presentación del avance de la afiliación de febrero presumió que en estas primeras semanas del año no solo se mantiene el «fuerte dinamismo en el empleo», sino que además «mejora claramente la calidad»: crecen los contratos indefinidos, decrecen los de carácter temporal, aumentan los trabajadores fijos discontinuos y se reducen notablemente los contratos de muy corta duración.

Y al mismo tiempo se sigue acelerando más el empleo en sectores de alta calidad, como los ligados a la innovación y la ciencia. Además, las cotizaciones sociales, con un alza interanual del 8%, también reflejan el buen momento del mercado laboral al alcanzar máximos. Así, los contratos de un día de duración se han reducido significativamente en este inicio de año gracias a la penalización de 26 euros que se estableció en la nueva norma para cada baja de un contrato de menos de 30 días. Concretamente, el porcentaje de relaciones contractuales de un solo día han pasado de suponer cerca de un 40% de media del total de contratos firmados en el periodo del 1 de enero al 7 de febrero de años previos a estar por debajo del 30%.

Esto ha provocado que la duración media de los contratos firmados en enero y ya finalizados se haya incrementado en más de un día al pasar de 5,2 días a 6,3 días. Este comportamiento se ha producido de forma generalizada tanto por sectores como por tamaño de la empresa. Y también se aprecia una mayor tasa de supervivencia de los contratos firmados en enero.

Los contratos de un día se desploman tras la aprobación de la reforma laboral