lunes 23/5/22
                      El ministro José Luis Escriva. MIGUEL OSÉS
El ministro José Luis Escriva. MIGUEL OSÉS

Queda poco más de dos meses para que expire el plazo acordado con Bruselas para tener lista la reforma del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (Reta). El Gobierno se comprometió a diseñar antes de que terminara junio el nuevo sistema de cotización de los autónomos en función de sus ingresos reales. Porque España es el único país europeo en el que sus más de 3,3 millones de trabajadores por cuenta propia pueden elegir libremente la base de cotización por la que pagan a la Seguridad Social, independientemente de lo que facturen. Y la inmensa mayoría, un 87%, decide abonar la cuota mínima, pese a que cerca de 800.000 declaran unos ingresos superiores a los 1.700 euros al mes, según los últimos datos extraídos del cruce de Hacienda con Seguridad Social. Este será el colectivo que se verá perjudicado por el nuevo sistema: su cuota se incrementará desde el año que viene de forma progresiva.

Pero la mayor parte de autónomos a duras penas llega a ser mileurista. Es más, 1,54 millones declaran unos rendimientos netos inferiores o iguales a 700 euros y destinan casi la mitad de este dinero a pagar la cotización: 294 euros. Otros 250.000 obtienen entre 700 y 900 euros al mes y casi 210.000 se sitúan entre los 900 y los 1.125 euros. Es decir, más de dos millones de autónomos ganan menos o en el entorno del salario mínimo, fijado para este 2022 en los 1.000 euros (en 14 pagas). Este colectivo, junto con otros 133.000 que están por debajo de los 1.500 euros, será el que resulte beneficiado tras la reforma con un recorte en sus cotizaciones a partir del año que viene. Que los que menos ganan paguen menos es uno de los pocos puntos que genera consenso en la negociación que mantiene el Gobierno desde hace ya varios meses con las principales organizaciones de autónomos y que está generando numerosas fricciones. El porcentaje de recorte aún está en el aire: la última propuesta realizada por el departamento dirigido por José Luis Escrivá planteó una cuota mínima de 204 euros para quienes ganan menos de 700 euros y de 290 euros para los que se sitúan entre los 1.125 y 1.300 euros, una horquilla que respetó ATA en su propuesta enviada al ministerio de forma conjunta con Ceoe y Cepyme el pasado miércoles.

Incluso podría ser también que esos 133.000 autónomos que obtienen entre 1.300 y 1.500 euros al mes también salgan ganando o, al menos, no pierdan con el nuevo sistema y tengan la misma cuota que ahora o incluso un poco inferior. ATA defiende para ellos una cuota de 294 euros y Upta la rebaja a 290 euros para los próximos tres años, aunque la última propuesta oficial de Escrivá, la que hizo el pasado 28 de febrero, la elevaba a 382 euros. Es más, la cotización de los cerca de 110.000 emprendedores que tienen unos rendimientos netos entre 1.500 y 1.700 euros apenas variará y podría oscilar entre los 294 y los 300 euros. Pero quienes sí tendrán que hacer un mayor esfuerzo contributivo al sistema son los 800.000 trabajadores por cuenta propia que declaran unos ingresos superiores a los 1.700 euros al mes. Sus cuotas se irán elevando de forma intensa y progresiva en los próximos años. Hasta dónde es aún un misterio. El objetivo de Escrivá era incluso que la cuota mínima se situara en 2031 entre 991 y 1.123 euros para 360.000 autónomos .

Las cuotas de al menos 800.000 autónomos subirán desde 2023
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