sábado 15/8/20

Escrivá considera «infundados» los «catastrofismos» sobre su viabilidad

En los últimos tiempos se ha instalado en la opinión pública una suerte de desazón, incertidumbre y pesimismo a la hora de hablar del futuro de las pensiones. Las encuestas del CIS nos dicen que nunca los ciudadanos han estado tan preocupados por las pensiones como en estos últimos años. Las causas parecen claras: la interminable sucesión de noticias sobre el aumento del déficit de la Seguridad Social, el progresivo vaciamiento del fondo de reserva y la proliferación de augurios catastrofistas sobre la viabilidad del sistema público de pensiones en el medio y largo plazo.

«Nuestra obligación como servidores públicos es atajar de manera radical esta incertidumbre», afirma el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá. Primero, porque el catastrofismo que la alimenta es infundado. La idea de que nuestro sistema de pensiones está en quiebra o se encamina hacia ella no aguanta el mínimo contraste con la realidad. El problema contable que hoy tiene la Seguridad Social no tiene que ver con un supuesto desequilibrio estructural entre cotizaciones y pensiones, sino con la incorrecta asignación a nuestro sistema contributivo de políticas públicas que no deberían corresponder a él. Es necesario corregir esta situación para que la realidad económica incontestable -que nuestro sistema de pensiones es solvente- sea también evidente a ojos de la ciudadanía. Para ello será también fundamental que la Seguridad Social, que es quien tiene mejores datos para evaluar la solvencia y sostenibilidad del sistema, participe de manera más transparente y activa en estos debates de lo que lo ha hecho en el pasado. En segundo lugar, porque esta incertidumbre es profundamente injusta, pues afecta a personas que, por la fase del ciclo vital en el que se encuentran, no pueden ya protegerse ante una situación sobrevenida de inseguridad económica.

Escrivá considera «infundados» los «catastrofismos» sobre su viabilidad