domingo. 29.01.2023

Escrivá se queda solo: «Se ha vuelto a equivocar con las pensiones»

Partidos, sindicatos y patronal cargan contra el «recorte» que implica ampliar a 28 los años de cálculo
                      José Luis Escrivá durante un desayuno informativo. LUIS MILLAN
José Luis Escrivá durante un desayuno informativo. LUIS MILLAN

El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, se queda solo con el segundo paquete de medidas de la reforma de las pensiones que debe aprobar antes de que termine el año. Tanto los sindicatos como la patronal, pero también prácticamente todos los partidos del arco parlamentario, han cerrado filas y cargado duramente contra su modo de negociar y, más concretamente, contra su propuesta de ampliar el periodo para calcular la pensión de 25 a 28 años, los mejores de los últimos 30.

Es más, también sus socios de Gobierno, Unidas Podemos, le han abandonado a su suerte pese a que se trata de una iniciativa que está acordada con Bruselas para este año. Queda apenas un mes que se antoja un margen escaso para poder sumar los apoyos que necesita esta reforma para ver la luz y que España pueda seguir recibiendo fondos europeos.

La primera en comenzar la oleada de críticas contra Escrivá fue la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, quien, desde México, no ocultó su malestar por esta iniciativa que, a su juicio, «endurece» el acceso a la jubilación y supone un «recorte» de los derechos de los pensionistas. Por ello, anunció que no contará con el apoyo de su partido para llevarlo a cabo. «Estamos haciendo cambios en el mercado de trabajo que avanzan en la recuperación de derechos. Esto no es recuperar derechos, es recortar derechos. En este sentido, nuestra posición es bien conocida y no la compartimos», avanzó la ministra de Trabajo.

Tampoco ha gustado nada esta medida entre el resto de socios del Gobierno. El líder de Más País, Íñigo Errejón, advirtió de que «es el camino directo para empobrecer a los pensionistas de mañana», el BNG tildó de «regresiva» esta reforma y Compromís recalcó que se trata de un «recorte» en las pensiones y un «endurecimiento» del acceso a la jubilación.

El PP, por su parte, acusó al Gobierno de «improvisar» y «dejar para el final» una medida que «ya sabía desde el año pasado que tenía que aprobarla» para así evitar la «interlocución» con los afectados. «Creo que en ningún caso eso es bueno», remarcó el vicesecretario de Economía del PP, Juan Bravo. Su compañera, Cuca Gamarra, exigió convocar al Pacto de Toledo para debatir esta propuesta con «seriedad» y «rigor».

Con más dureza aún cargó Ciudadanos, cuyo portavoz, Edmundo Bal, considera un «disparate» ampliar a 28 los años para calcular la pensión y acusó a Escrivá de «meter miedo» tanto a empresarios como a trabajadores. «Esto muestra la negligencia supina del ministerio de Escrivá al frente del sistema español de pensiones».

En medio de este aluvión de críticas, la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, trató de calmar las aguas, defendió que el Ejecutivo lleva «mucho tiempo» negociando esta reforma con los agentes sociales y confió en alcanzar «cuanto antes» un acuerdo.

Pero no están por la labor ni la patronal, que ayer reiteró que ven difícil «de entrada» llegar a un pacto ni los sindicatos, que también arremetieron contra Escrivá. «El ministro se ha vuelto a equivocar», advirtió Pepe Álvarez, secretario general de UGT en una entrevista en RNE. Álvarez señaló que «éste es un debate que no es necesario abordar hoy» y mostró su desconcierto por el interés de Escrivá de llevar a cabo una medida que, sostiene, es neutra para las arcas de la Seguridad Social. «Si la Seguridad Social ni gana ni pierde, que lo deje como está», defendió.

El dirigente sindical pidió «que se deje de enredar» y se discuta en la mesa de negociación del diálogo social una reforma «integral», porque «sesgar tema a tema el debate de las pensiones no lleva a ningún sitio». En esta misma línea, su homólogo de CC OO, Unai Sordo, no ve esta medida «necesaria» y recalcó que no viene en «ninguna recomendación del Pacto de Toledo».

La ampliación del periodo de cálculo que propone Escrivá sería muy progresiva y comenzaría en 2027, cuando se sumarían cinco meses más para este cómputo pero descartando los dos peores meses. Y así año a año hasta llegar a calcularse la pensión en 2038 con 28 años, los mejores de los últimos 30 de cotización, según recoge el documento.

Escrivá se queda solo: «Se ha vuelto a equivocar con las pensiones»
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