domingo. 26.06.2022

Hay que asumirlo. 2022 no está siendo un ejercicio tranquilo para los inversores en Bolsa española. La incertidumbre global y las dificultades para elaborar previsiones están pesando, y mucho, en el ánimo del mercado, que esta semana ha vuelto a vivir episodios de fuertes correcciones que, entre otras cosas, han dejado al S&P 500 en Wall Street en territorio bajista. Es decir, el índice ya pierde más de un 20% desde su último máximo alcanzado a principios de enero. En el mercado español, la agitación ha sido especialmente notable desde el pasado 9 de junio, cuando el BCE confirmó que en julio subirá los tipos de interés. Después, llegó el alza de 75 puntos básicos de la Fed, la quinta consecutiva del Banco de Inglaterra y —una de las más sorprendentes— la primera en 15 años del de Suiza. Esta tendencia hace pensar que Europa tendrá que ser más agresiva en sus políticas monetarias para no quedarse atrás. Así que los inversores se han batido en retirada y, desde esa última reunión del BCE, el Ibex-35 se ha dejado un 7,9% de su valor, volviendo a un saldo negativo en el año del 6,5%. Y eso que el viernes recuperó parte de lo perdido al subir un 0,8%.

El consenso considera que, a partir de ahora, habrá que ver si los analistas comienzan o no a revisar drásticamente sus estimaciones de resultados para las compañías más expuestas al ciclo económico. Algo que, de momento, no se ha producido. Así que, tras los fuertes descensos en muchas cotizadas, los inversores podrían aprovechar para volver al parqué. Pero cuidado. «No nos dejemos llevar por unas cotizaciones aparentemente atractivas. Al menos no todavía», explican los analistas de Bankinter. A su juicio, la estrategia debe ser «proteger y no arriesgar». Y alertan: «Es difícil que el sentimiento inversor vire a mejor inmediatamente».

El miedo a la recesión se come un 8% del valor de la Bolsa española
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