sábado 22/1/22
Energía y electricidad se encarecen un 28,8% en un año

León cierra el año con los precios disparados: suben un 8%

La inflación se sitúa en el 6,5% marcada por el fuerte encarecimiento de la electricidad

 En Castilla y León escala del 6,2 por ciento hasta el 7,3 por ciento 

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El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha fijado finalmente el dato de inflación al cierre de 2021 respecto a su avance de hace quince días, hasta situarla en el 6,5 %, dos décimas por debajo de la previsión inicial que aun así se convierte en la tasa más alta desde mayo de 1992.

En el caso de León el incremento de los precios a lo largo del año pasado se ha disparado hasta el 8%, un punto y medio más que la media nacional. Es la segunda provincia en la que más subió el IPC en 2021, sólo por detrás de Toledo (8,2%). Sólo el mes pasado los precios subieron en León un 1,2%.

En el último mes del año el mayor incremento de precio, como ha ocurrido en los últimos meses, se ha concentrado en el capítulo de electricidad, gas y combustibles (con la vivienda), que sólo en diciembre se han encarecido un 6,1%. En  el conjunto del año la subida de este apartado de los gastos familiares ha sido de un 28,8%.

Los transportes también se han encarecido en 2021 un 10,.7%, a pesar de que en diciembre registraron un descenso del 1%. Otro de los capítulos en los que el año recién terminado deja un mayor incremento de precios es en el de alimentación, que el mes pasado subió un 1,3% y en el conjunto del año un 5,7%. 

También la restauración se encareció en 2021 un 4,1%, con una aportación del 0,6% en diciembre. También el ocio y la cultura se encarecieron un 1,1% el mes pasado, aunque en el conjunto del año el incremento es del 2%. 

En diciembre el capítulo de gasto que registró un mayor descenso en León fue el de vestido y calzado, con una rebaja del 3,5%, y cierra el ejercicio con un alza del 0,8%.

En la Comunidad

La subida en Castilla y León ha escalado del 6,2 por ciento hasta el 7,3 por ciento, ocho décimas más que la media del país. Así se desprende del Índice de Precios de Consumo (IPC) correspondiente a diciembre, divulgado hoy, y que refleja un aumento de un punto respecto a la cifra de noviembre.

Se da la circunstancia de que el pasado año el IPC interanual de Castilla y León cerró en negativo, en concreto en un -0,7 por ciento, dos décimas superior a la media nacional donde los precios cayeron medio punto.

La tasa anual del IPC ha aumentado en diciembre respecto a noviembre en todas las comunidades autónomas y los mayores incrementos se producen en Andalucía y País Vasco, con una subida de 1,3 puntos en ambas.

Por su parte, Illes Balears, Cataluña y Galicia registran los menores aumentos, con un incremento de ocho décimas en todas ellas.

La subida de los precios en comparación con el último mes de 2020 vuelve a estar marcada por el fuerte encarecimiento de la electricidad, tal y como ha ocurrido en los últimos meses, a la que se han sumado otros componentes como la alimentación y el segmento de hoteles, cafés y restaurantes.

Alarma en Europa

El alza de precios de la zona euro podría no desaparecer en el corto plazo. Lo reconoció eljueves el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, quien afirmó que el alto nivel de inflación "quizás no sea tan transitorio" como preveía el organismo. Según el boletín económico que publicó este jueves la institución, se espera que los precios se mantengan en 2022, con el 3,2%, y que se estabilicen por debajo del 2% -el umbral de referencia que guía las decisiones del BCE- en 2023. En un coloquio organizado por el banco suizo UBS, De Guindos advirtió de que los riesgos de que la inflación siga disparada "están sesgados al alza". El economista español añadió que es fundamental evitar efectos de segunda ronda, vinculados al aumento de salarios y pensiones en el contexto actual, marcado por la incertidumbre de los precios de la energía.

A medio plazo, eso sí, De Guindos confía en que se resuelvan los problemas de oferta. El informe económico del BCE también dibuja un panorama optimista, con la paulatina desaparición de los cuellos de botella en las cadenas de suministro -un problema que ha encarecido los precios y ha lastrado la actividad del sector manufacturero, entre otros-. En el horizonte se ven, en cambio, otra serie de riesgos que pueden afectar a la economía europea. Entre otros, el efecto de las nuevas variantes del covid y las nuevas restricciones que algunos países han puesto en marcha para frenar la pandemia "podrían lastrar la economía de forma más duradera".

Entre los signos más esperanzadores, el BCE apunta a un crecimiento económico que repuntará con fuerza este año -con un aumento del PIB del 4,2%- y que alcanzará niveles previos a la pandemia. El organismo advierte que, pese a todo, las medidas fiscales específicas y favorables al crecimiento "deben seguir complementando a la política monetaria", por lo que mantendrá la flexibilidad y descarta subir los tipos en 2022.

El propio vicepresidente del BCE subrayó este jueves que la institución cuenta con flexibilidad para calibrar sus políticas, una herramienta que puede ayudar también a enfrentar futuras crisis.

León cierra el año con los precios disparados: suben un 8%
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