jueves 19/5/22

Enredada la actualidad en la polémica de las declaraciones del ministro de Consumo, Alberto Garzón, sobre las macrogranjas, el sector ganadero se esfuerza en demostrar la calidad de sus productos y de las piezas que exporta. Mientras, un enemigo mucho más silencioso, y mucho más letal, acecha a las explotaciones de porcino del país.

Un sector que ha vivido los últimos meses de expansión por los problemas del gran productor mundial de cerdos: China. La peste porcina liquidó a buena parte de su cabaña. De eso saben bien los ganaderos españoles, que lucharon durante décadas para erradicar la peste porcina africana, que supuso el sacrificio de miles de cerdos y un duro golpe para el sector.

La peste porcina se extiende de nuevo. En provincias como León, no ayuda el crecimiento de poblaciones salvajes como los jabalíes, que, sin control, son uno de los principales vectores de expansión de la enfermedad. A esta realidad sí hay que prestarle atención.

Las granjas tienen otra preocupación
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