martes. 05.07.2022

Roberto Carro cuenta desde Valcabado del Páramo que «hace algunos años, durante un curso con los pocos alumnos que aún quedan en la escuela de nuestro pueblo, se les planteó la pregunta de cómo veían su futuro. Nadie lo veía vinculado al pueblo. El itinerario que dibujaban era el de concluir su formación en una gran cuidad y, a partir de ahí, lo que el destino dispusiese. Un futuro desalentador demasiado pragmático. Entender por parte de los políticos las demandas de la España Vaciada pasa inmiserecordemente por esta dolorosa realidad. El centrifugado que realizan las grandes urbes es evidente y un mundo rural sin gente y posibilidades no proporciona votos». Y añade que «si a este desangrado le sumas una población demasiado envejecida, pues las expectativas son las que son. Así las cosas resulta complicado pensar que nuestras demandas sean atendidas; o, al menos, no tan pronto como quisiésemos. Eso no quita para que haya surgido cierta conciencia social y, por ende, se estén intentando políticas activas que traten de remendar el roto. Pero será lento. Mientras, seguiremos apostando por nuestros pueblos».

«Es complicado pensar que nuestras demandas sean atendidas»
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