jueves. 07.07.2022
Diario de campaña
Diario de campaña

El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida es un libro de 1997 de Philippe Delerm. Incluir lo de votar entre ellos igual es demasiado prosaico, así que pido disculpas, sobre todo a los letraheridos. El libro fue un éxito francés inesperado, que parte como un tratado breve de «esas situaciones que se deslizan sin que les prestemos atención y que, en cambio, encierran el germen del buen vivir». Tal vez, votar se haya convertido en algo parecido y como aquella primera vez no haya habido ninguna más. Aunque, con la pasión latina que se toma todo aquí, ha habido ocasiones en las que los comicios parecían ser un asunto de susto o muerte. Luego, al final, la vida sigue. Mañana saldrá el Sol, como decía Manuel Preciado, aunque la derrota hubiera sido de lo más estrepitosa.

Pero no todo el mundo recuerda aquella primera vez que ejerció el derecho al voto en la denominada un tanto de manera cursi fiesta de la democracia.

Los hay que disparan rápido: «No a la Otan. Lo recuerdo perfectamente. Eso fue lo primero que voté», dice, aunque solo se le preguntaba por el acto de votar, no el contenido. Otros tienen un rescate sentimental y vital: «Estudiaba Medicina en Madrid. Y me acuerdo de que voté allí, porque me empadroné solo para poder votar». Hablábamos de los primeros años de la última Democracia, o sea esta.

Luego están los que serían la tercera vía: directamente no se acuerdan, porque también dicen que de aquellos años de los 18 recién cumplidos todo iba a tanta velocidad que como para recordarlos.

Que el ejercicio del voto no sea noticia, sino instrumento de convivencia, sería positivo si no es caer en la rutina de no darle la importancia que tiene. A todo esto, la campaña ya está en la última semana, la de las tormentas de promesas y órdagos a la grande. Pero la ciudad se mueve al margen, a ritmo de inicio y la gente es parte de esa maquinaria silenciosa que agita la vida. Por cierto, mañana hay debate. Habrá algún joven leonés con 18 años cumplidos y sentirá algún tipo de emoción por votar. Iba a preguntarlo pero será mejor darlo por hecho. Ojos que no ven, corazón que no siente. Puede servirle, si lo hay, otro testimonio. Va textual: «¿Sobre la primera vez que me tocó votar? Sí tenías ilusión por ir allí a las urnas al cumplir la mayoría de edad. Estaban los Adolfo Suárez, Felipe González, Carrillo y Fraga, que, la verdad, daban mucho más juego y tenían más credibilidad que estos de ahora». Evidentemente, son otros tiempos.

Vuelta a casa se ven carteles electorales, banderolas a ambos lados de la avenida. En ese silencio en el que no se sabe si les miramos o nos miran. Los candidatos.

El primer trago de cerveza
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