viernes. 30.09.2022

Dos son las incógnitas que se ciernen en la víspera de la manifestación independentista que la Asamblea Nacional Catalana y Omnium Cultural han programado para la Diada de Cataluña: asistencia y pitadas. El movimiento secesionista está más desmovilizado que en los años del ‘procés’ y las exigencias de tipo sanitario no invitan a salir a la calle a manifestarse. Los convocantes hablaron ayer de un empujón de última hora en el ánimo de su parroquia con cifras de seis dígitos en la marcha.

El año pasado participaron 60.000 personas y en 2019, 600.000. «No se trata de batir ningún récord», afirmó la presidenta de la entidad, Elisenda Paluzie. El objetivo, dijo, es «retomar la movilización» y hacer una nueva «demostración de fuerza». «No podemos fallar», alentó a sus bases. La ANC ha puesto el foco en el Ejecutivo catalán, al que critica por acudir a la mesa de diálogo con el Gobierno central. En los discursos, pedirá un plan para hacer efectiva la independencia esta legislatura y presionará a los dos partidos de gobierno para que retomen de inmediato la vía unilateral. «La Diada será un termómetro sobre lo que piensan los más activistas sobre la mesa».

La Asamblea Nacional Catalana calienta la Diada contra el Govern
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