jueves 6/8/20

«La ayuda europea debe ir a economía verde, agenda digital y empleo juvenil»

La Unión Europea ha trabajado sin descanso. Esa es la idea que quiere transmitir David Sassoli cuando todavía no se ha dejado atrás la pandemia del coronavirus. El presidente del Parlamento Europeo atiende a Diario de León en una semana decisiva para el futuro de Europa y explica qué se ha hecho, qué falta por hacer y qué espera del Consejo Europeo de este fin de semana, donde se podría alcanzar ya un acuerdo sobre el reparto de los fondos de recuperación postcovid. Son tiempos en los que la UE debe mostrarse «fuerte».

—Viene a España a participar en el homenaje de Estado a las víctimas de la Covid-19. ¿Cómo ve la situación de la pandemia en este momento?

—La situación es de preocupación, como vemos todos los días en los periódicos, que obliga a la prudencia. Es una cuestión de responsabilidad de las instituciones y los gobiernos, también de las organizaciones internacionales. Es bueno que se continúe con cautela, aunque la reapertura de nuestras economías es necesaria. Debemos ser claros: estamos todavía en emergencia, la Covid-19 está entre nosotros.

—¿Cree que las instituciones europeas han estado a la altura?

—A primeros de marzo hubo mucho desconcierto respecto a lo que estaba viniendo, mucha incredulidad. Después de las experiencias de Italia, de Francia… creo que las instituciones europeas han tomado medidas pertinentes e inéditas hasta este momento. Se ha actuado con rapidez en las alertas y en los mecanismos sanitarios. Pero debemos estar alertas ante el largo periodo que se abre con las consecuencias que deja la pandemia. Dijimos al principio de la crisis que Europa debe salir más fuerte, más unida tras la crisis, y así debe ser

—Usted es periodista. En España hay un debate acerca de un control de la información tendente a evitar que se mostraran imágenes de las víctimas. ¿Qué opina al respecto?

—No me hagan entrar en cuestiones que desconozco. Solo puedo decirles que en todos los países europeos, no así en otras partes del mundo, existe y se respeta la transparencia informativa.

—Estos días, con motivo de la elección del presidente del Eurogrupo, se ha planteado una tensión entre los países pequeños y los países grandes, ¿cómo lo valora usted?

—El europeísmo no es una receta única. No tememos al debate ni a reconocer las diferencias. En Europa han sensibilidades, puntos de vista, tradiciones que son diferentes. Lo fundamental es el convencimiento de que hay que encontrar una respuesta común a los problemas. En cuanto al Eurogrupo, ha habido un juego de alianzas y de mayorías.

—Afrontamos esta semana una reunión del Consejo Europeo fundamental para aprobar los fondos de recuperación económica. ¿Cómo cree usted que afecta esa elección?

—Son dos cosas diferentes. Tenemos que ver cómo el Consejo es capaz de definir la propuesta de la Comisión que está sobre la mesa, si será un acuerdo político, un acuerdo sobre la gobernanza del proceso. Hay sensibilidades distintas y creo que el Consejo tiene que hacer su papel, siendo consciente de que la última palabra la tiene el Parlamento.

—Ahora no se habla de hombres de negro para las ayudas europeas. Pero, ¿qué condiciones habrá?, ¿cuáles cree usted que deberían ser?

—Hablamos de una inversión de 750.000 millones, con el objetivo de que la UE salga más fuerte. Nosotros ya habíamos señalado los objetivos al principio de la legislatura: el green deal, la economía verde, por eso es necesario que los estados se alineen con lo dispuesto por Europa. Esta será la única y verdadera condicionalidad: el green deal, la digitalilzación, las inversiones, la resiliencia. Estas son las líneas útiles para que Europa siga fuerte.

—¿Estamos hablando de más inversiones y menos gasto?

—Se trata de adaptar el sistema de cada país a un estándar europeo. Puede haber necesidad de indexar las inversiones: inversiones que vayan para el empleo, sobre todo el juvenil. De aquí hasta el año 2050 hacen falta líderes capaces de transformar la industria europea, de modo que el empleo no sufra. Sabemos que la sostenibilidad hará aumentar los costes laborales.

—El primer ministro holandés, en su encuentro con Pedro Sánchez el pasado lunes, ha dejado abierta la puerta a un retraso, incluso hasta septiembre, en el acuerdo para los fondos. ¿Qué consecuencias tendría?

—No sé de qué hablaron los señores Rutte y Sánchez. Lo que sé es que tenemos necesidad de un acuerdo rápido. Espero que este fin de semana los gobiernos y el Consejo sean conscientes de las demandas y de las dificultades que están atravesando los ciudadanos europeos. No me planteo un escenario diferente.

—La crisis de 2008 cambió la UE, ahora existe el peligro de los populismos o que algunos Estados decidan de forma unilateral el cierre de fronteras. ¿Cómo será la Unión tras la pandemia?

—La crisis de 2008 hizo crecer al discurso nacionalista porque la respuesta europea fueron imposiciones a los países, y eso hizo crecer el mensaje soberanista. Hoy las medidas van en la dirección completamente opuesta. Ahora la respuesta es común y la deuda es común. El objetivo es tener una Unión más fuerte y más resiliente para el futuro, sobre todo a la hora de afrontar las dificultades. Se ha dado un cambio de paradigma.

«La ayuda europea debe ir a economía verde, agenda digital y empleo juvenil»