jueves. 30.06.2022

Bruselas cierra filas con España y acusa a Argelia de violar el acuerdo con la UE

Amenaza con represalias económicas contra el país norteafricano, que asegura el suministro de gas pese a la crisis
                      El ministro José Manuel Albares, ayer en Bruselas. STEPHANIE LECOCQ
El ministro José Manuel Albares, ayer en Bruselas. STEPHANIE LECOCQ

Tensión en la Unión Europea ante la decisión de Argelia de cortar su relación de amistad y cooperación con España. Bruselas ve con «extrema preocupación» el giro dado por las autoridades argelinas, que desde el jueves mantienen bloqueadas las operaciones dirigidas o procedentes de España. La gravedad de la situación es tal que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, tuvo que cancelar su asistencia a la Cumbre de las Américas para desplazarse este viernes de urgencia a Bruselas, donde se reunió con representantes del Ejecutivo comunitario.

La Comisión Europea mostró su apoyo a las autoridades españolas y, en un comunicado, Josep Borrell aseguró que «a primera vista, (las medidas tomadas por Argelia) parecen una violación del acuerdo de asociación con la UE», sobre todo en el ámbito de las inversiones y el comercio. El Ejecutivo comunitario «aún está evaluando las implicaciones» de la decisión unilateral de Argel, pero considera que constituyen «una discriminación contra un Estado miembro». Las acciones del país norteafricano «afectan negativamente al ejercicio de los derechos de la unión», por lo que Bruselas podría adoptar represalias contra el país. En el peor de los escenarios, la Comisión Europea podría llegar a denunciar el tratado de amistad con Argelia -suscrito en 2002-, que se suspendería en un plazo de seis meses y supondría un mazazo para la economía del país.

Respuesta «precipitada»

Sin embargo, por el momento, la UE ve posible una solución dialogada, «que restablezca las relaciones comerciales y de inversiones» con el país. Europa es, a día de hoy, el mayor socio comercial de Argelia, y de allí proviene una parte de los hidrocarburos que llegan al continente. Con la invasión rusa a Ucrania y las sanciones a Moscú, la alianza con Argel es de suma importancia para los Veintisiete, que arrastran una gran dependencia energética.

El ministro de Exteriores español también trató de rebajar el tono y, a la salida de la reunión con el Ejecutivo comunitario, aseguró que espera que la crisis «se resuelva a través del diálogo lo antes posible». Con todo, destacó que el Gobierno español «será firme y defenderá a las empresas». Este mismo viernes, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, pidió al país norteafricano que «distinga entre el Gobierno y el pueblo de España», al tiempo que exigió una comparecencia del presidente Pedro Sánchez. Ante sus palabras, Albares replicó que «hay momentos en los que Gobierno y oposición tenemos que ser España» y acusó de deslealtad al líder del PP. Preguntado sobre si el paso dado por Argelia es una represalia del giro en la postura de España sobre el Sáhara Occidental, Albares aseguró que las autoridades españolas «no han tomado ninguna decisión que afecte a Argelia y que provoque esta escalada». La carta que el Gobierno español envió al rey de Marruecos y que se hizo pública el pasado 18 de marzo marca el inicio de la crisis diplomática con Argelia. En esta misiva, España consideraba que la declaración de la autonomía del Sáhara Occidental dentro de la soberanía marroquí era «la solución más realista y creíble» para la región. El mensaje no gustó a Argel, aliado del Frente Polisario y enemigo acérrimo de Rabat, que consideró «injustificable» el cambio de postura de España. Moncloa, por su parte, buscaba cerrar así otra crisis con Marruecos.

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