miércoles 14/4/21

Casado no convence a sus barones con el cierre de la sede de Génova

Los barones del PP desconocían los planes de Pablo Casado para abandonar la sede nacional del partido en la calle Génova de Madrid y a la mayoría no les ha gustado enterarse de la decisión cuando ya estaba tomada. No la han criticado pero tampoco han aplaudido.

El gallego Alberto Núñez Feijóo, el andaluz Juan Manuel Moreno y el presidente de la Junta de Castilla y León Alfonso Fernández-Mañueco, se limitaron a mostrar su «respeto» por la mudanza. El murciano Fernando López-Miras señaló que la medida es «acertada» y la madrileña Isabel Díaz-Ayuso apuntó que es «el momento de nuevas ideas». Los tres primeros no siempre comulgan con los planteamientos de la dirección nacional mientras que Miras tiene una estrecha relación con el secretario general, Teodoro García-Egea, también murciano, y Díaz-Ayuso es una apuesta personal de Casado.

El líder del PP y el cogollo más próximo de su equipo tenían tomada la decisión del traslado de la histórica sede pero la mantuvieron en secreto para que la noticia no estallara en plena campaña electoral catalana. Tampoco se la comunicaron a nadie, y ese es el principal reproche que hacen desde el entorno de algunos de los barones porque se trata de una decisión «política», no «inmobiliaria», que afecta a «todo el partido» y no solo a la dirección nacional «de Madrid».

Tampoco ha gustado entre los críticos que Casado diera por hecho el traslado cuando debería haberlo planteado como una propuesta porque esa decisión es competencia de la Junta Directiva Nacional.

El líder del PP, de todas maneras, no tendrá problemas para que sus planes salgan adelante porque no va a encontrar resistencia entre los cerca de 400 miembros que componen este órgano de dirección.

En la frialdad mostrada por estos barones subyace el malestar por no ser tenidos más en cuenta en la toma de decisiones, ya sea la del cambio de sede o de líneas estratégicas de actuación. Otras voces críticas que se refugian en el anonimato tampoco vieron acertado hacer el anuncio en una reunión convocada para analizar los resultados de las elecciones catalanas, en las que el PP sufrió un severo revés.

De esa forma, no hubo autocrítica porque quedó opacada por el anuncio estrella del abandono del edificio. Casado, además, evitó adentrarse en los posibles errores cometidos y atribuyó los malos resultados a la «tormenta perfecta» orquestada por el Gobierno contra el PP y a la aparición de Luis Bárcenas y sus acusaciones en la última semana de la campaña catalana.

Desde la dirección nacional cerraron filas con su líder. El portavoz del partido y alcalde Madrid de Madrid, José Luis Martínez Almeida, confesó que se enteró del adiós a Génova en la misma reunión del comité ejecutivo, pero consideró que es «una decisión razonable» ante «los ataques» que soporta el PP. Aseguró que el cierre no implica que el partido «se arrepienta de su historia», aunque el vicesecretario de Comunicación, Pablo Montesinos, indicó que se trata de «pasar página» y de decir «ya basta».

Más allá de dimes y diretes, la mudanza está en marcha. El encargado de gestionarla es el secretario general que busca, según fuentes del partido, un edificio «más pequeño», a poder ser en la misma zona de Madrid y «antes del verano». Esa ubicación no será fácil porque es uno de los distritos más caros de la capital.

Lo que no aclaran en el PP es si van a comprar o alquilar la nueva sede. Su economía no está para alegrías y, además de las razones políticas, están las de bolsillo. | RAMÓN GORRIAGÁN

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