Diario de León

El Chicle, abocado por el asesinato de Diana Quer a la prisión permanente

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mateo balín | santiago

El jurado popular del crimen de Diana Quer abrió ayer la puerta a condenar a José Enrique Abuín Gey, alias ‘El Chicle’, a la prisión permanente revisable tras declararlo culpable de la detención ilegal, agresión sexual y asesinato con alevosía de la joven madrileña de 18 años el 22 de agosto de 2016.

Aunque su cadáver fue localizado, casi 500 días después, en el interior de un pozo ubicado en una nave abandonada en Rianxo.

Tras dos jornadas de deliberaciones y varios problemas con la congruencia de las respuestas del cuestionario, que provocó la intervención del presidente del tribunal del jurado, el magistrado Angel Pantín, los cinco hombres y cuatro mujeres que asistieron al juicio durante 11 sesiones dejaron en manos del juez la posibilidad de condenarle a la máxima pena en la sentencia -entre 25 y 35 años de prisión- tras apreciar que hubo un delito contra la libertad sexual previo al asesinato.

No obstante, Pantín tendrá que hilar muy fino para considerar probada la agresión sexual cuando traslade el veredicto del jurado popular a su resolución. Primero porque el jurado por unanimidad determinó como hecho desfavorable que hubiera violación. Es decir, entendió que ‘El Chicle’ realizó con Diana actos de contenido sexual que no se han podido determinar y, por lo tanto, no considera probado que haya existido penetración vaginal.

Del mismo modo, tendrá que dar forma a la pregunta del veredicto que permitiría la permanente revisable de Abuín, nacido en Rianxo hace 43 años. «En la nave, el acusado, teniendo sometida a la víctima mediante el uso de la fuerza física y sujeta con bridas y cintas, la desnudó y realizó con ella actos de contenido sexual que no se han podido determinar». A lo que el jurado respondió de forma favorable. El relato de hechos probados para el jurado se desarrolló de la siguiente manera: ‘El Chicle’ abordó a Diana a las 2:40 de la madrugada en una zona abandonada cuando regresaba de una romería en A Pobra do Caramiñal. «Con intención de agredirla sexualmente», la aturdió, la inmovilizó y la trasladó en el maletero de su coche hasta la nave de Asados, en Rianxo. Allí realizó «actos de contenido sexual» indeterminados y, para «ocultar el delito contra la libertad sexual», la mató con alevosía. En concreto, le provocó «la muerte a la víctima por estrangulamiento» con «una brida» y después «arrojó el cuerpo» en el pozo de dicha nave y lo cerró con una tapa. El veredicto añade que, con posterioridad, «limpió el vehículo y se deshizo de su ropa». Y concluye también por unanimidad que «un día no determinado, posterior al menos en 20 días a la noche del suceso, volvió al lugar y lastró el cuerpo para que no emergiera con bloques de adobe unidos por cables».

Por otra parte, los cinco hombres y cuatro mujeres confirmaron que cuando «el acusado acabó con la vida de Diana», ella «no tenía ninguna posibilidad» de defenderse por «encontrarse en un lugar desconocido», en el que «nadie podía prestarle ayuda» y al «tener mucha mayor fuerza física el acusado».

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