miércoles 18/5/22

Tenía 24 años cuando José Ángel S. comenzó a tejer su red de araña por Instagram. Se creó un perfil de chica joven que buscaba amigos de su edad. A sus víctimas, siempre menores de 16 años, les enviaba mensajes directos. Al ganar su confianza, proponía empezar a hablar por WhatsApp y pasaba a temas sexuales. Le ocurrió al menor # 11, por ejemplo, con el que en 15 días (los primeros de marzo de 2018) intercambió 244 mensajes de contenido sexual, incluyendo vídeos de una chica joven masturbándose.

En la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, que le condena a 700 años de prisión, hay testimonios de un centenar de niños y adolescentes. En tres años, José Ángel abusó sexualmente de 18 menores de 16 años e hizo que 98 le enviaran material pornográfico de sí mismos a través de redes sociales. A 78 les envió también este tipo de contenidos y 25 fueron víctimas del exhibicionismo de este pedófilo. Otros 58 menores sufrieron ciberacoso por parte del depredador sexual. La mayoría, pero no todos, con engaño. A uno le intimidó y a 15 les prostituyó.

Condenado por abuso sexual, a seis de ellos les penetró bucal y anal una vez y a otros doce de forma continuada. Además de la prisión, se le condena a pagar indemnizaciones entre 1.000 y 16.000 euros.

En Instagram, una vez que lograba el interés sexual de la víctima que, «en la creencia de que se estaban comunicando con una chica de su edad, acababa manteniendo conversaciones crudamente libidinosas que el acusado impulsaba», indica la sentencia conocida ayer, les enviaba material pornográfico y les pedía que se grabaran imágenes similares, «centradas en sus genitales, y en muchas ocasiones masturbándose». Una de sus víctimas tenía discapacidad.

Condenan a 700 años de prisión a un depredador sexual con 98 víctimas menores
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