domingo 22/5/22

La Cámara catalana vuelve a estar en el ojo del huracán. Si hace cuatro años fue porque las fuerzas nacionalistas decidieron saltarse a las bravas el Estatuto y la Constitución, para declarar unilateralmente la independencia, el prestigio del Parlament queda ahora tocado por los privilegios que gozan tanto sus funcionarios como los diputados autonómicos.

La semana arrancó con la bomba destapada por el diario ‘Ara’, que dejó al descubierto que una veintena de trabajadores públicos del hemiciclo han cobrado sueldos de 4.000 a 10.000 euros al mes durante cinco años sin necesidad de hacer nada.

Una prejubilación de oro, que los grupos parlamentarios se han comprometido a eliminar y que ha provocado una nueva guerra entre las fuerzas independentistas, acusándose a diestro y siniestro de ser las responsables de este escándalo, mientras las demás formaciones, tratando de ponerse de perfil, aseguraban que no sabían nada y que se han enterado por la prensa, cuando las decisiones relativas a los sueldos se adoptan en la Mesa del Parlament, en la que han tenido representación buena parte de los partidos.

Estas prejubilaciones de lujo se implantaron en 2008 bajo la presidencia del republicano Ernest Benach. Para justificarse, dijo días atrás que leer una noticia de 2008 en 2022 no acaba de ser exacto y está fuera de contexto.

Ninguno de sus sucesores —Nuria de Gispert (CiU), Carme Forcadell (ERC) o Roger Torrent (ERC)— ha hecho nada para acabar con una práctica que buena parte de los grupos han coincidido en calificar de «privilegios» para los funcionarios.

EN EL CONFINAMIENTO, También

Ahora se ha sabido que los diputados del hemiciclo catalán, además de un sueldo base —que ronda los tres mil euros al mes—, cobran las llamadas dietas por desplazamiento, que se perciben de manera fija, acuda o no el diputado. Estas dietas están además exentas de tributación, libres de impuestos, lo que según fuentes de la Presidencia del Parlament es cuanto menos «anómalo». Son entre 16.000 y 23.000 euros al año por persona.

Esta especie de paga doble, que es para compensar a los parlamentarios que no viven en Barcelona, como ocurre en el Congreso, no la han dejado de cobrar ni durante la pandemia, en que buena parte de los diputados no han asistido a los plenos y comisiones y lo han hecho de manera telemática.

Durante un mes, en abril de 2020, los grupos pactaron donar el 25% de su sueldo, al entender que no hacía falta cobrar esa parte por dieta de desplazamiento cuando la Cámara quedó cerrada por el confinamiento. Pero ese gesto ya no se hizo más.

Los grupos llevan meses negociando fórmulas para ajustar sus sueldos y que sus emolumentos tributen al completo, pero no han sido capaces de llegar a un acuerdo. Todos temen ver el titular en la prensa que diga que se han subido el sueldo. La polémica empezó en 2015, siguió en la pasada legislatura, bajo la presidencia de Roger Torrent, y continúa en esta, con Laura Borràs al frente del hemiciclo autonómico.

Los diputados catalanes cobran 23.000 € en dietas de viaje sin ir
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