sábado 28/5/22

Feijóo se centra en erigirse en alternativa y no en una «oposición estrambótica»

El partido ve la ocasión de demostrar en el Congreso de los Diputados que «lo que quiere el PP, sale, y lo que no quiere el PP, no sale»
                      Alberto Núñez Feijóo con Mariano Rajoy en el Congreso de Pontevedra. SALVADOR SAS
Alberto Núñez Feijóo con Mariano Rajoy en el Congreso de Pontevedra. SALVADOR SAS

Aunque los socialistas insisten en que el PP de Alberto Núñez Feijóo actúa como un calco del dirigido por Pablo Casado, y aunque han contrapuesto su «transparencia» ante el espionaje a «los martillazos» de los populares para destruir los ordenadores de su extesorero Luis Bárcenas, el Gobierno ha logrado salvar el mal trago de tener que pasar por una comisión de investigación en el Congreso gracias a la negativa del primer partido de la oposición a constituirla tal y como exigían los socios de Pedro Sánchez. Pero al tiempo, el partido de Feijóo no ha tenido complejo en forzar la comparecencia del presidente compartiendo ese viaje con los aliados del Ejecutivo indignados por su manejo del ‘caso Pegasus’. Los conservadores se felicitan de ambos movimientos porque ejemplifican, a su juicio, que el que marca la agenda parlamentaria es el PP ante la acentuada debilidad de la Moncloa y la volatilidad de sus apoyos de legislatura.

La dirección de Génova niega que el partido esté acomodado ahora, menos de tres meses después de la fractura interna que casi lo desangra, a esperar sentado, ver y disfrutar con unas palomitas del desgaste que soporta el Gobierno.

Un desgaste que «le llega solo», desde su propio ecosistema y al margen de la presión que puedan ejercer sobre él sus rivales. «Nosotros estamos en lo que se ve, en presentarnos más como alternativa que como oposición», concretan las fuentes consultadas, que descartan que este PP vaya a protagonizar un enfrentamiento «estrambótico» con Sánchez. Lo que se traduce, ante la crisis con varios frentes abiertos por Pegasus, en que los populares mantendrán su exigencia al presidente para que dé explicaciones tanto sobre el espionaje a los independentistas como sobre el denunciado sobre él mismo y la ministra Robles, pero preservando la confianza en pilares de la estructura del Estado como el CNI.

El PP, dicen los suyos, se siente «cómodo» en este contexto porque los estragos han cambiado de bando. Es ahora Sánchez, «no nosotros», el que «tiene problemas». Pero pese a las críticas de no haberse movido un ápice de la oposición que practicaba el ‘casadismo’, el equipo de Feijóo objeta que el partido no va a plantear una oposición «exagerada» para intentar subrayar la fragilidad del liderazgo del presidente ni piensa salirse del «tono moderado» que se precia de desplegar el dirigente gallego. Lo que sí están dispuestos en Génova es a aprovechar la ventana de oportunidad que se les abre para demostrar en el Congreso que «lo que quiere el PP, sale, y lo que no quiere el PP, no sale».

Con esta estrategia a prueba de la continuidad de la alianza de Sánchez con sus socios y de lo que dure la legislatura que el presidente quiere agotar a toda costa, el partido de Feijóo mantiene su disposición a alcanzar pactos por el bien del país con el Gobierno. Y confirma los contactos, aún preliminares, con el ministro Bolaños para renovar el Consejo General del Poder Judicial.

Feijóo se centra en erigirse en alternativa y no en una «oposición estrambótica»
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