miércoles 19/5/21

Felipe VI reafirma su compromiso ético por encima del familiar

La exigencia de transparencia y ejemplaridad a la que Felipe VI se comprometió en su discurso de proclamación está por encima de todo, incluso de los lazos familiares. Así lo demostró el pasado 15 de marzo, recién estrenado el estado de alarma, cuando rompió amarras con su padre para intentar proteger la Corona de la sombra del que durante décadas fue su principal valedor. Y así lo volvió a reivindicar esta Nochebuena al reafirmar su compromiso con los «principios éticos y morales que los ciudadanos reclaman de nuestras conductas». En su tradicional discurso navideño el Rey dejó claro que esos principios, que nos obligan «a todos, sin excepciones», «están por encima de cualquier consideración, de la naturaleza que sea, incluso de las personales o familiares». No mencionó a Juan Carlos I, pero no caben dudas de que era el destinatario del mensaje.

Palabras medidas

Aunque, en estos meses, el monarca ha marcado distancias con su progenitor, eran muchos los que esperaban que este jueves censurase de forma clara su comportamiento. Quizá que recurriese a una fórmula similar a la que el propio don Juan Carlos utilizó en 2011 cuando el ‘caso Nóos’ era el que erosionaba a la Corona y aseguró que «todos somos iguales ante la ley», en referencia a su yerno Iñaki Urdangarin, hoy en prisión. Pero el Rey midió sus palabras y optó por limitarse a reiterar su compromiso de integridad frente a actuaciones anteriores. «Así lo he entendido siempre, en coherencia con mis convicciones, con la forma de entender mis responsabilidades como jefe del Estado y con el espíritu renovador que inspira mi reinado», aseveró. Felipe VI considera suficiente la censura pública que ha hecho de su padre. Fue el primero en reconocer sus malas praxis al atesorar en el extranjero recursos de orígenes oscuros y el que tomó la decisión de instarle a abandonar España.

Incluso renunció a la herencia que pudiera corresponderle de la fortuna opaca al fisco de don Juan Carlos y le retiró la asignación económica anual. Haber hecho referencia explícita a las actuaciones del emérito, que no se corresponden con la «conducta íntegra, honesta y transparente» que él mismo prometió en su proclamación, habría supuesto, además, reconocer que éste tiene problemas con la justicia y, de momento, no se le ha abierto ninguna causa judicial en su contra.

Felipe VI reafirma su compromiso ético por encima del familiar
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