domingo 22/5/22

Comienza la semana clave para la reforma de la ley mordaza y las posiciones de los grupos parlamentarios se endurecen. La mayor parte de los partidos minoritarios han avisado en las últimas horas al Gobierno y a los negociadores del PSOE y Podemos que «ni muchos menos» su apoyo al texto de socialistas y morados está garantizado si no hay cambios «importantes». La rebelión parlamentaria que podría dificultar el proyecto de Pedro Sánchez de acabar con la Ley de Seguridad Ciudadana de 2015 la encabezan ERC y Bildu, que insisten en que el texto pactado por las formaciones que apoyan el Ejecutivo es «demasiado tibio».

Los aliados minoritarios exigen ante todo que el nuevo texto prohíba expresamente las expulsiones de inmigrantes en caliente. El PSOE y Unidas Podemos han pactado posponer este asunto (que el PP introdujo con calzador en la ley mordaza aunque nada tiene que ver con la seguridad pública para avalar estas deportaciones) para tratarlo en una posterior reforma de la ley de Extranjería. Pero a los minoritarios no les basta. Quieren que se derogue de forma inmediata (y que no se recupere en ningún otro texto), algo que la Moncloa rechaza porque crearía una «vacío normativo» que haría imposible cualquier repatriación en las vallas fronterizas.

Identificaciones Otro de los campos de batalla en los que se lucha a estas horas es la exigencia de los socios de que se endurezcan las condiciones en las que los agentes puedan realizar identificaciones policiales en la vía pública. Insisten en que la reforma debe exigir que los funcionarios deban probar antes de pedir el DNI que haya «constancia» de un delito o, al menos, «claros indicios» de la comisión de ese ilícito.

Hay consenso en que los funcionarios de prisiones no se conviertan en autoridad.

Los grupos minoritarios amagan con no apoyar la reforma de la ‘ley mordaza’
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