miércoles 30/9/20

Iglesias contraataca a la imputación de Podemos con una ‘agenda republicana’

El vicepresidente del Gobierno niega una ‘caja B’ en su partido y dice que las acusaciones no tienen fundamento
Pablo Iglesias en un acto oficial como vicepresidente segundo del Gobierno. FERNANDO VILLAR

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, rompió ayer el silencio que guardaba desde que el martes pasado la justicia citase a declarar a tres altos cargos de su formación imputados por supuestos delitos de malversación y administración desleal para negar tajantemente la existencia de una ‘caja B’ en el partido. También aseguró que el resto de las acusaciones formuladas por el abogado José Manuel Calvente -al que despidieron en 2019- «no tienen fundamento».

En un hilo publicado en Twitter, la red social preferida de Iglesias para esta clase de comunicados, el secretario general de la formación insiste en que la Caja de Solidaridad que investiga el juez es en realidad una hucha con las donaciones efectuadas por todos los cargos públicos de Podemos «que parte de nuestro sueldo y que se usa para apoyar a colectivos sociales», y la definió como un «orgullo».

Calvente denunció el pasado 29 de julio en sede judicial la retirada de 55.000 euros de ella, un movimiento que, según su versión, escapó a cualquier control tributario, aunque no aportó pruebas concretas más allá de «rumores» y «comentarios» de otros afiliados. También alegó la existencia de supuestos «sobresueldos» en el partido.

En su defensa, Iglesias señala que Podemos está a «disposición» de las autoridades judiciales para facilitarle la documentación que consideren, pero avisa de que la financiación de la formación morada ha sido «investigada repetidamente y jamás se ha hallado un indicio de delito».

En plena tormenta por el debate sobre la Monarquía tras la salida de España de don Juan Carlos, a punto de iniciarse las negociaciones por los Presupuestos de 2021 y de que Vox presente en el Congreso de los Diputados una moción de censura contra el Gobierno de coalición, el reinicio del curso político se avecina tenso. Iglesias, en la línea de lo mantenido por otros compañeros de partido a lo largo de esta semana, calificó de «juicio mediático» la apertura de diligencias que ha iniciado el juez Juan José Escalonilla, encargado del caso, y también enumeró las causas judiciales en las que su partido se ha visto envuelto y han acabado por no prosperar como el llamado Informe Pisa, o el «montaje» sobre la juez Victoria Rosell.

Mientras el Partido Popular centra la presión sobre Sánchez para forzar la dimisión de su vicepresidente, en Podemos ya han iniciado los preparativos para un otoño difícil en el que la imagen de los suyos se verá desgastada públicamente por la comparecencia en los tribunales de algunos de sus miembros y han puesto en marcha una estrategia consistente en pasar a la ofensiva y retar a la justicia a hallar pruebas sobre la presunta financiación irregular del partido.

Además de al propio partido, como persona jurídica, se investiga al secretario de Comunicación, Juan Manuel del Olmo, estrecho colaborador de Iglesias y responsable de las dos últimas campañas electorales; al tesorero Daniel de Frutos y la gerente Rocío Val. Estos están llamados a declarar el próximo 20 de noviembre, una fecha para la que aún restan tres meses que amenazan con limitar la acción política de la coalición morada en el Congreso.

Por ello, según se pueden desprender de las palabras de Iglesias, los primeros espada de la formación mantendrán un perfil bajo en cuanto a sus apariciones en los medios, un elemento -sobre todo la televisión- considerado clave en la estrategia de comunicación del partido.

«Entendemos que algunos estén muy interesados en que ahora pasemos meses defendiéndonos en los medios (...), no les vamos a dar ese gusto», escribió el líder de los morados.

Pero las acusaciones de Calvente también amenazan con tensar las relaciones con sus socios de coalición, que ya empezaron a deteriorarse con el acercamiento de los socialistas a Ciudadanos, con los que mantuvieron una reunión el pasado 3 de agosto, el mismo día en el que Zarzuela anunciaba que el rey emérito abandonaba el país. Sin embargo, esto aún no ha tenido consecuencias públicas y a lo largo de toda la semana, tanto el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, han evitado pronunciarse al respecto y apuestan por mantener la cohesión del Ejecutivo durante toda la legislatura.

Entre los planes de Podemos sigue estando inamovible su intención de abrir un debate sobre el modelo de Estado a partir de septiembre. La formación quiere volver a llevar a la Mesa del Congreso la propuesta de comparecencia de Juan Carlos I para que explique las acusaciones de supuestas comisiones millonarias por la adjudicación del AVE a La Meca, petición que hasta ahora ha sido tumbada por PP, Vox y PSOE. También pedirán despenalizar las injurias al Rey y limitar la inviolabilidad de este. En uno de sus mensajes de ayer, Iglesias defendía abiertamente un «horizonte republicano».

Iglesias contraataca a la imputación de Podemos con una ‘agenda republicana’