domingo. 03.07.2022

La llegada del rey emérito a España aviva la exigencia de explicaciones

Juan Carlos I aterriza en medio de una fuerte polémica en avión privado a Vigo después de 655 días de ‘exilio’ en Abu Dabi
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Juan Carlos I pisó ayer España después de 655 días de residencia en Abu Dabi, un regreso que el Gobierno ha considerado un acto privado si bien ha redoblado su exigencia de que debe dar explicaciones a la ciudadanía por los negocios irregulares que tuvo en el extranjero.

El avión privado en el que el emérito se embarcó en Abu Dabi aterrizó en el aeropuerto de Vigo hacia las 19:13 horas tras casi ocho horas de vuelo directo. Numerosos medios de comunicación fueron testigos de cómo pisaba tierra tras el ‘exilio’ que inició en Emiratos Árabes Unidos el 3 de agosto de 2020, en otro jet que salió también desde la localidad pontevedresa.

El rey emérito, vestido con un pantalón beige y americana azul marino, bajó del avión por su propio pie y sin ayudarse de bastones, aunque con cierta dificultad. A pie de escalerilla le recibieron su hija mayor, la infanta Elena, que llegó poco antes al aeropuerto de Peinador y que le saludó efusivamente con un abrazo y una reverencia, y su amigo y presidente del club náutico de Sanjenjo, Pedro Campos, en cuyo chalé se va a hospedar hasta que el lunes viaje a Madrid para encontrarse con su hijo Felipe VI.

Los tres salieron rumbo a Sanjenjo en el coche particular de Pedro Campos, custodiados por una comitiva de seguridad.

En el coche al volante iba Campos, a su lado, Juan Carlos I, que saludó bajando la ventanilla y detrás la pareja del regatista y la infanta.

Será hoy, antes de comenzar la primera de las tres regatas en las que participa el barco del emérito, el Bribón, cuando el rey emérito vuelva a hacer su aparición ante los medios a su llegada al puerto deportivo.

Según Campos, don Juan Carlos se embarcará, aunque no se sabe aún si será a bordo del Bribón o del barco de apoyo de la competición. «Lleva tres años sin navegar, aunque él dice que está en muy buena forma física (…) Por lo que me ha dicho, está con mucha energía», comentó Campos a los medios.

Juan Carlos I ha optado por iniciar su viaje de regreso a España en Sanjenjo con sus amigos de la vela, en vez de ver primero a Felipe VI y a la reina Sofía. Será el lunes cuando se encuentre con ellos y otros miembros de la familia en el Palacio de la Zarzuela, antes de regresar ese mismo día a Abu Dabi, donde ha decidido mantener su residencia de manera permanente.

El Gobierno expresó su «absoluto respeto» por la visita de don Juan Carlos, de la que se ha desligado al tratarse de un asunto «privado», argumentó la portavoz, Isabel Rodríguez. Pero tanto desde el ala socialista del Gobierno como del de Unidas Podemos reavivaron la petición que ha hecho en varias ocasiones el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, para que el emérito dé explicaciones por su conducta, que tildó de «incívica», a pesar de que la Fiscalía del Tribunal Supremo archivó la investigación sobre él.

«No es un problema de ir o venir, sino de pedir cuentas. Una democracia como la española merece una explicación de lo que ha hecho mientras era jefe de Estado», demandó la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz.

La titular de Asuntos Sociales, Ione Belarra, también de Unidas Podemos, dijo en la misma línea: «El rey emérito sólo debería volver a España para rendir cuentas ante la justicia. Que la inviolabilidad le libre de ello humilla a la democracia».

A juicio de la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, «los ciudadanos merecen una explicación» después de las informaciones «inquietantes» que ha habido en los últimos años sobre Juan Carlos I.

Igual mensaje que el de la responsable de Justicia, Pilar Llop, quien se mostró convencida de que a la sociedad «le gustaría recibir explicaciones sobre todo lo que ha sucedido» tras lo conocido sobre sus negocios en el extranjero.

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, consideró que «poner una alfombra roja con todos los honores» al emérito es «absolutamente incompatible con una democracia que es autoexigente con sí misma».

Aragonés contrastó el caso de Juan Carlos I con la «represión» que sufre el expresidente catalán Carles Puigdemont y los otros políticos independentistas huidos de la justicia «que sufren exilio contra su voluntad».

A las críticas se unió el lehendakari, Iñigo Urkullu, para quien es «absolutamente necesario» dar cuenta «de todo lo que haya hecho».

El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, dijo que es «imperdonable» lo que ha hecho el emérito y le hubiera gustado que volviese «repatriando todo el dinero que tiene fuera y pidiendo disculpas de verdad».

En defensa de Juan Carlos I salió el PP a través de su secretaria general, Cuca Gamarra: «El Gobierno no tiene nada que decir si un español puede o no venir a su país, sólo faltaba que un español no pudiera venir cuando quisiera».

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, emplazó al Gobierno de Sánchez a tener «una actitud mucho más respetuosa» con la monarquía, tras recordar que el rey Juan Carlos «es libre de venir a España cuando le plazca». Para el presidente gallego, «tiene todo el derecho» a visitar Galicia porque «no tienen ningún cargo judicial ni causa pendiente» y ha reiterado que le parece una «buena noticia» para la comunidad porque puede favorecer su promoción turística.

El diputado del BNG en el Congreso, Néstor Rego, pidió al Gobierno que detalle «cuánto cuesta a los gallegos esta regata del Bribón... Borbón».

Petición que hizo también el líder de Más País, Íñigo Errejón, que se ha preguntado cuanto va a costar al erario público la visita de un rey que «se fugó» para no dar explicaciones y que ahora «se está riendo de los españoles».

En medio del regreso de su padre y del debate político generado en torno a su figura, Felipe VI prosiguió con normalidad su actividad institucional al recibir en el Palacio Real de Madrid las cartas credenciales de seis nuevos embajadores. El lunes tiene ante sí un reto.

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