domingo 28/2/21

Una niña contempla cómo arrojan a su hermano al mar tras morir en la patera

Más de 23.000 personas llegaron en 2020 en patera o cayuco a Canarias y al menos mil murieron
Un miembro de los servicios de emergencia atiende a la niña que perdió a su hermano. ÁNGEL MEDIAN G.

El relato de una niña de unos doce años de Guinea Conakri ha dejado helados a los miembros de los servicios de emergencia que atienden a la última de las pateras llegadas al sur de Gran Canaria: su hermano, de nueve años, falleció sólo unas horas antes, mientras estaban perdidos en el Atlántico, y sus compañeros de travesía arrojaron su cuerpo al mar.

La Guardamar Talía, de Salvamento Marítimo, regresó el viernes por la noche al puerto de Arguineguín con una patera poco habitual, formada en su mayoría por mujeres: 21 de sus 34 ocupantes lo eran, entre ellos una niña y una joven embarazada.

Los ocupantes de la barquilla, subsaharianos, aseguran que llevaban unos cinco días en el mar cuando los encontró un avión de Salvamento, unos 160 kilómetros al sur de la tierra que ahora pisan.

Su estado de agotamiento, mareo, deshidratación y debilidad lo acredita: la mayoría apenas puede caminar sin ayuda cuando descienden al muelle, a varios los sacan del barco las asistencias en camilla y dos han ido directamente al hospital.

Mientras la asistencia prosigue en el muelle, un miembro de los equipos de emergencia, uno de los más veteranos, cuenta espantado la escena: tienen a una mujer sedada en el muelle, con una crisis de ansiedad tremenda, que llora inconsolable. Con ella viaja una niña, de unos doce años. Es su hija y tiene la entereza de contar a los voluntarios de Cruz Roja y los sanitarios una historia terrible: su hermano, de nueve años, se fue apagando poco a poco en el océano y el miércoles murió. Quedó en el mar.

La Cruz Roja ha preferido no ahondar más en la historia, la niña habla, pero está también casi en shock. Habrá tiempo de averiguar lo que pasó con el relato del resto de ocupantes de la patera, pero esa noche es el momento de arropar a la pequeña.

Con ella llegan otros dos menores, dos niños de entre ocho y nueve años. También una embarazada, en situación delicada. Ha salido enseguida en una ambulancia rumbo al Hospital Materno Infantil de Las Palmas.

Más de 23.000 personas llegaron el año pasado en patera o cayuco a Canarias y al menos 600 se dejaron la vida en el camino, según el cálculo de mínimos que hace la Organización Internacional para las Migraciones de Naciones Unidas y que varias ONG directamente implicadas en la asistencia a los inmigrantes, como Cruz Roja o Caminando Fronteras, elevan por encima de las 1.000 víctimas.

Sólo en los 15 días que habían transcurrido de 2021 hasta esta medianoche habían parecido en las costas de Canarias o llegado muertos a ellas siete inmigrantes.

El niño al que sus compañeros arrojaron por la borda hace 24 horas, resignados a su destino, eleva la cuenta ya a ocho.

Mientras, el nuevo espacio de acogida para inmigrantes habilitado en las instalaciones del antiguo regimiento Canarias 50 de Las Palmas de Gran Canaria ha empezado a albergar a parte de las personas inmigrantes llegadas en pateras y cayucos alojados en hoteles de la isla ayer, tal como había avanzado un día antes el Gobierno español.

Una niña contempla cómo arrojan a su hermano al mar tras morir en la patera
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