miércoles. 17.08.2022
                      El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, saluda a la bancada popular a su llegada al Hemiciclo del Congreso ayer, para el Debate. CHEMA MOYA
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, saluda a la bancada popular a su llegada al Hemiciclo del Congreso ayer, para el Debate. CHEMA MOYA

La intervención de Pedro Sánchez en el Debate sobre el estado de la Nación sirvió para alejar, más si cabe, al Gobierno y al principal partido de la oposición. El PP enmendó casi por completo el discurso del jefe del Ejecutivo, al que le recriminó su pacto sobre la Ley de Memoria Democrática con EH Bildu y «dejar un país peor y más pobre» que el que se encontró a su llegada a la Moncloa en junio de 2018, cuando gobernaba Rajoy.

Para los populares, la cuentra atrás está ya en marcha y el final de la legislatura se acerca. «Se lo han dicho los españoles en Madrid, en Castilla y León y en Andalucía», avisó la secretaria general, Cuca Gamarra, antes de señalar que el ‘Gobierno Frankstein’ —como llegó a calificar el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba a la coalición— «no da más de sí». «Es un proyecto fallido y agotado», aseveró desde la tribuna.

La número dos del PP fue la encargada de dar la réplica a Sánchez bajo la atenta mirada de su jefe de filas, Alberto Núñez Feijóo, que quiso cederle todo el protagonismo ante la imposibilidad de participar en el pleno al ser senador y no diputado. Gamarra inició su alocución forzando un minuto de silencio en recuerdo a Miguel Ángel Blanco, el edil popular secuestrado y asesinado por ETA hacía 25 años justo ayer. A continuación, equiparó el ‘espíritu de Ermua’, surgido en repulsa a aquel crimen terrorista, con la oposición al Gobierno de Sánchez. «Ese mismo espíritu de rebelión cívica que alimentó a los españoles hace 25 años», llegó a decir Gamarra, «es el que hoy nos sitúa enfrente de su Gobierno».

La portavoz conservadora acusó al presidente de querer reescribir la historia yendo de la mano de los «herederos de ETA» y de «poner en jaque», con su pacto, «el relato de la Transición ejemplar». En su opinión, el socialista ha convertido a EH Bildu en el «notario de la Transición» atacando a los gobiernos de Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo y Felipe González. «Ninguno de los tres ni el resto de los protagonistas de la Transición —defendió— se merecen lo que ha pactado».

Gamarra afeó a Sánchez haber elegido «el camino de los pactos indignos solo para resistir» en la Moncloa provocando un tenso rifirrafe con el jefe del Ejecutivo que, en su réplica, acusó a los populares de utilizar en los últimos años y en diferentes momentos el dolor de las víctimas con «fines espurios».

«Desde 2005, ustedes siguen por ese camino», dijo.

Tras la batería de ataques, engrasada el fin de semana durante los homenajes al edil asesinado, la diputada popular arremetió con dureza contra la hoja de ruta económica desplegada por Sánchez, del que censuró unos «errores de previsión» y «falta de capacidad» que han llevado a la inflación a situarse por encima de los dos dígitos. Incidió en el tinte «propagandístico» de las propuestas avanzadas por Sánchez, que en la cúpula del PP califican de «parches».

Frente a un Sánchez que Gamarra presentó «sobrepasado» por la crisis y «más preocupado» en solventar sus diferencias internas que en resolver los problemas de los ciudadanos, la dirigente del PP colocó a Feijóo como la única alternativa posible. «Usted ha decidido no cambiar de rumbo, así que serán los españoles los que decidirán cambiar el Gobierno», remachó.

En su turno, Sánchez lamentó con cierta retranca no dirigirse al gallego, que no perdía desde su escaño detalle de lo que sucedía en la tribuna. Lo primero que reclamó el jefe del Ejecutivo a los populares es que se avengan de una vez por todas a renovar el Poder Judicial y cumplan así el mandato constitucional, después de que fracasase este lunes el último intento por negociar.

«Basta ya de excusas. Cada vez que están en la oposición —aseveró—, bloquean».

El Gobierno interpreta que Feijóo ya ha tomado la decisión de no renovar el CGPJ en todo lo que queda de legislatura. Los conservadores insisten, por su parte, en que no hay nada que hacer si el Ejecutivo no retira su contrarreforma con la que, denuncian, pretende «controlar la justicia» y cambiar la mayoría del Tribunal Constitucional.

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