jueves 17/6/21

Primera semana del juicio al Rey del Cachopo, desafiante y a sus anchas en el banquillo

César Román, el Rey del Cachopo, en la vista oral. DL

«Es un encantador de serpientes». Así definió un testigo, fuera ya del juicio, a César Román, acusado de descuartizar a su novia. Pocas veces se ha visto a un acusado estar tan a sus anchas en el banquillo como al Rey del Cachopo, pero su actitud desafiante tiene las horas contadas, según varios analistas consultados.

Román se sentó el pasado martes en el banquillo de la Audiencia Provincial de Madrid para responder por la muerte de Heidi Paz. Fueron más de cuatro horas de monólogo más que de declaración, porque el Rey del Cachopo se explayó todo lo que quiso, sin que apenas se le interrumpiera.

Hasta llegó a decir que su supuesta víctima estaba viva. Y si alguien la había matado, no había sido él. Se encargó de deslizar insinuaciones para desviar la atención hacia otros posibles autores con algún móvil que daría para un guión de película. Por la sala de vistas han ido pasando esta semana algunos testigos que han contradicho su versión y que le han descrito como un hombre maltratador y violento.

Queda mucho juicio aún y muchos testimonios que serán clave, desde los policías que han llevado la investigación, hasta los forenses e, incluso, algunos amigos del acusado. Su defensa insiste en su inocencia y, sobre todo, en que hubo muchos errores en la investigación, como refleja un informe de parte de criminólogos que no ha sido admitido por el tribunal. El juicio ha levantado expectación. on-line lo han seguido dos veteranos investigadores que prefieren mantener el anonimato consultados para conocer su opinión sobre el acusado y su declaración. Se trata de ¿un psicópata? A esta pregunta no duda en contestar afirmativamente uno de los dos expertos, quien le define como un maltratador que, además, «minimiza a la mujer».

«Es frío y sus delitos no son viscerales. Tiene una capacidad cognitiva alta», añade el otro investigador, a quien le ha llamado mucho la atención cómo el acusado, al que tilda de «estafador», se dirige a su abogada, a la que le pasa las preguntas que tiene que hacer. Frente a otros acusados, el Rey de Cachopo no mantiene el rol que le corresponde en un juicio, de «sumisión» a su defensa. Todo lo contrario, opinan los expertos. «Sólo hay que fijarse en cómo mira, cómo sostiene la mirada, cómo indica con la mano, cómo cuida su imagen de superpulcro». Dicen que es un «engreído que ha falsificado hasta su personalidad».

Primera semana del juicio al Rey del Cachopo, desafiante y a sus anchas en el banquillo