lunes 18/10/21

«No quiero correr con la reforma laboral, se va a hacer con diálogo»

La ministra de Trabajo pone el foco en las coberturas de desempleo y en consolidar los erte
La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. DAVID AGUILAR

La ministra de Trabajo y Economía Social pasó esta semana por el País Vasco con una agenda vertiginosa. Concentró en apenas 48 horas todos los encuentros que se había marcado tras su toma de posesión en enero que quedaron anulados por la irrupción de la pandemia. No es de extrañar que quienes dialogan con esta abogada gallega se deshagan en halagos; transmite gran energía, positividad y empatía. Los que la conocen destacan su gran capacidad de trabajo: alarga los días porque duerme concentrada, madruga muchísimo y cada día cuenta las horas que restan para llegar a casa y estar con su hija. Siente pasión por la industria -la vivió muy cerca desde niña, en El Ferrol-, defiende a ultranza que hay que asumir de una vez por todas la reindustrilización de España y aboga por seguir el ejemplo del País Vasco, del que también quiere aprender.

—Una de las prioridades del Gobierno era afrontar la reforma laboral antes de final de año. ¿Han empezado la revisión en la mesa de dialogo social?

—No. Tenemos muchas mesas abiertas. No quiero correr. Se va a hacer con diálogo social. No se trata de correr, sino de hacer las cosas bien. El diálogo social es extenuante y cuando las partes se sientan a negociar y quieren un acuerdo, se prima el acuerdo. Llevamos más de 50 reformas laborales, que han sido siempre en una única dirección: temporalidad y precariedad. Se ha demostrado que no funciona y esto es lo que hemos de cambiar.

—El plan que el Gobierno enviará a Bruselas no se menciona explícitamente la reforma laboral, sino que se tomarán medidas para reducir la temporalidad y la precariedad. ¿Se deja en el cajón la derogación a la que se comprometió el Gobierno con EH Bildu?

—Yo voy a hablar del acuerdo de Gobierno, que es al que me debo y el mandato ciudadano que tengo, del acuerdo de investidura. Estoy aquí con fuerzas vascas que lo han hecho posible. Ese es el rigor al que me debo. Yo tengo posición propia, claro que sí. Me gustaría hacer otras cosas pero he de cumplir el acuerdo de Gobierno. Ese acuerdo tiene tres partes para culminar la elaboración del Estatuto del Trabajo en el Siglo XXI. El primer eslabón, justo antes de la pandemia, estaba muy avanzado, eran los aspectos más urgentes de la legislación laboral del Real Decreto de 2012, que tienen que ver con la ultraactividad, los convenios, la negociación colectiva... Esto es lo que se volverá a retomar cuando caminemos con normalidad.

—¿Cuáles son las siguientes prioridades en la mesa de diálogo?

—Tenemos una mesa abierta sobre la protección social y el desempleo. Los agentes sociales han culminado prácticamente los trabajos en julio. La vamos a retomar para culminar esas tareas. Nos habíamos comprometido a mejorar y modificar la protección social por desempleo. Y otra de las prioridades legislativas, con el diálogo social como siempre, va a ser el abordaje de la legislación relativa a los denominados ‘riders’ y otras modalidades.

—¿De qué nuevas coberturas estamos hablando?

—Hemos hecho un sobreesfuerzo de protección social en los erte como nunca se había hecho en tiempos recientes. Hemos diseñado mecanismos de protección para trabajadores que aún no teniendo periodos de carencia pudieran acceder a la prestación contributiva por desempleo, no a un subsidio. También hemos incorporado y mejorado en el último acuerdo de los erte, vigente hasta el 31 de enero de 2021, el denominado popularmente como ‘contador a cero’. Soslayando la legislación laboral del PP, hemos alterado la base reguladora, manteniendo el 70% de la misma más allá de los seis meses y no el 50% como correspondería. También hemos desplegado subsidios extraordinarios para las trabajadoras del hogar y para los trabajadores temporales, en el ánimo de intentar darles cobertura; es muy difícil, pero lo estamos intentando. Y diseñamos también en este último acuerdo social dos mecanismos más de protección: uno para los fijos discontinuos y otro para que los que hacen trabajos fijos y periódicos.

—Cuando usted y el ministro Escrivá hablan de «consolidar los erte» en la legislación, ¿a qué se refieren? Porque ya están en la legislación en la reforma laboral del PP.

—Alguna forma de suspensión existe en nuestro país desde años tempranos. Los erte modernos nacen en 2010 con el Gobierno de Zapatero y es cierto que con la legislación del PP se introducen cambios, como por ejemplo, eliminar la autorización administrativa en los despidos colectivos. Digamos que ahora hemos europeizado el mecanismo de los erte. Tenemos un mecanismo de protección basado en la flexibilidad interna, como nuestros países homólogos. Esto está ahora con una legislación excepcional y debe consolidarse. Nos gustaría que permanezca porque ha demostrado ser un mecanismo muy eficaz.

—Tras el último acuerdo para prolongar los erte, las empresas se quejan de que hasta el último momento no saben a qué a tenerse y para enero habrá que volver a negociar....

—Comparto la reflexión y además digo que quiero dar tranquilidad, porque el mecanismo ha venido para quedarse y va a acompañar el tiempo que sea necesario y ya lo estamos demostrando. El Ministerio de Trabajo tenía muy avanzada la propuesta el 4 de septiembre y por los sindicatos se hubiera resuelto el tema muchos días antes. La elección que tuve que tomar era si darle tiempo a la patronal CEOE y Cepyme para que saliese con acuerdo o no hacerlo. Siempre voy a preferir un acuerdo que una posición de parte. Me parece que la robustez democrática, la confianza en la economía, en los sectores productivos, en los trabajadores, nunca es la misma.

—Hay algunos sectores, como la hostelería, que sienten que no quedan protegidos por este último acuerdo de erte.

—No. Al revés. Esto lo quiero aclarar muy bien. El acuerdo que hemos suscrito mejora con creces lo anterior. Tiene dos complementos que han sido muy saludados por los empresarios y por los trabajadores: la cadena de valor en sentido extenso, esto es todo, y la dependencia de facturación y esto también es todo. Cualquier actividad que tenga un impedimento por no autorización administrativa de carácter extranjera o nacional o autonómica o regional tiene un nivel de protección y con fuerza mayor máximo. Es decir, que la hostelería que tenga una pequeña limitación de lo que fuera, va a tener la acogida en la fuerza mayor, al margen de la afectación que tengan por la clasificación CNAE.

—Algunas voces advierten del coste de las ayudas, la dificultad para mantenerlas y que cuando se retiren se producirá una avalancha de concursos.

—El Gobierno de España está haciendo absolutamente lo que tiene que hacer y es absolutamente financiable. Estamos haciendo lo que los organismos internacionales recomiendan. Por tanto, el Gobierno de España está protegiendo a los sectores afectados y, por su puesto, a los trabajadores. Creo que hay que aprender de la crisis anterior. Si algo caracterizó la crisis anterior es que las medidas de austeridad hicieron que tardáramos once años y seis meses en salir de ella. Ahora, gracias a las medidas de este Gobierno, es la primera vez en la historia de nuestro país en que el empleo no cae mucho más que el PIB.

—En todas las crisis se aboga por cambiar el sistema productivo y aumentar el peso de la industria, pero no cambia. ¿Van a poder hacerlo en esta legislatura?

—Nuestro país tiene dos grandes anomalias, la primera carencia es la de una apuesta firme por la industria. Creo que esa es la clave y debemos aprovechar la cantidad ingente de fondos europeos que van a llegar para reindustrilizar nuestro país y hacerlo bien. La segunda anomalía se llama temporalidad y precariedad laboral. Hay que colocar la reindustrialización en el centro de la recuperación económica y social de nuestro país. La industria es la que permite condiciones y trabajos dignos, la que tiene efectos multiplicadores. Además la industria debe caminar hacia el valor añadido, sin abandonar ningún sector, hay sectores avanzados y sectores convencionales que hay que cuidar y que están haciendo cosas muy importantes. Ahora tenemos unos recursos económicos importantísimos para cambiar nuestro sistema productivo.

«No quiero correr con la reforma laboral, se va a hacer con diálogo»
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