miércoles. 10.08.2022

Se conocen sus nombres y sus rostros pero no su rastro. Son los protagonistas de la que ya se conoce como la segunda tragedia de la valla de Melilla. Aquel viernes 24 de junio, el ‘Black Friday’ como lo denominan los propios inmigrantes, no solo dejó entre 23 y 37 muertos en el puesto fronterizo de Barrio Chino de Nador, según manejan diferentes fuentes. A miles de kilómetros de Melilla, en Sudán y en Sudán del Sur, países de origen e la mayoría de subsharianos, el salto ha dejado a centenares de familias sumidas en la congoja de no saber qué ha sido de sus hijos y hermanos.

La determinación de las autoridades de Rabat de echar tierra cuanto antes a la tragedia, su absoluto secretismo sobre lo ocurrido y su negativa a cualquier investigación está generando un segundo drama humano de magnitud indescriptible.

La Asociación Marroquí de Derechos Humanos de Nador se ha convertido en los últimos días en una suerte de oficina de búsqueda de desaparecidos ante el absoluto desinterés de las autoridades del país vecino. Los escasos recursos de la AMDH, básicamente su Twitter y su Facebook, se han erigido en la única herramienta para que los familiares puedan pedir ayuda para saber si los suyos, con suerte, están entre los supervivientes, los detenidos o los deportados a las puertas del Sáhara. El único listado oficial y fiable es el de los 133 subsaharianos que lograron entrar a Melilla y que ahora se encuentran en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (Ceti).

La incertidumbre y lagunas que rodean el sangriento salto, coinciden las fuentes consultadas, se ha desencadenado por las maniobras de Marruecos para ocultar la magnitud real de la tragedia. Las autoridades de Nador han enterrado ya, sin autopsia y sin identificación, una veintena de cadáveres en el cementerio de Sidi Salem. Ni una pista de sus identidades. Para rebajar la tensión migratoria en el entorno de Melilla, el Gobierno de Rabat deportó entre el 25 y 26 de junio a 900 de los 2.500 subsaharianos que participaron en el salto a localidades del centro del país como Juribga o Kelaat Sragna u otras poblaciones cercanas a Marrakech. Marruecos no ha facilitado listado alguno de las personas alejadas a esos lugares remotos, muchas de las cuales no llevan móviles ni dinero, que perdieron durante las avalanchas y en los robos previos al salto por parte de las fuerzas marroquíes en el Gurugú, según han denunciado los inmigrantes del Ceti.

Han aparecido en los últimos días inmigrantes heridos en la valla en hospitales del sur del país, como Marrakech. Algunos inmigrantes fueron deportados con heridas muy graves y han fallecido en centros sanitarios cercanos al Sáhara.

La inmensa mayoría de los involucrados en el salto del ‘Black Friday’ llegaron a la valla por sus propios medios, recorriendo más de 5.000 kilómetros por las dos Sudán, Chad, Níger, Argelia y Marruecos.

Rabat desata una ola de desaparecidos al tratar de esconder la tragedia de la valla de...
Comentarios