lunes. 28.11.2022
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Manifestantes durante las protestas que se están produciendo ante la comisaria de la Policía Nacional de Via Laietana, en Barcelona. ALEJANDRO GARCÍA

Arde Barcelona. Cinco días ya. Sin esperar a que se hiciera de noche, los radicales han desatado una batalla campal en la ciudad. Cuarta jornada de fuego y violencia. Incendios, barricadas, lanzamiento de objetos a los Mossos y la policía, destrozos. Los agentes han cargado contra los radicales, que han lanzado piedras, botellas de cristal y bengala. También se han desplazado con los furgones policiales en "carrusel" por la calzada de la Via Laietana para forzar la dispersión de los manifestantes, maniobras que no tuvieron éxito.

La caída de la noche ha sido peor. La ciudad iluminada por hogueras callejeras y barricadas y el sonido de los disparos de bolas de goma y botes de humo y de los helicópteros sobrevolando la zona cero de los disturbios.

Hay policía nacional grave, que fue atacado por un grupo de radicales, que después de caer al suelo le han tirado un objeto "grande y contundente", quizá una piedra. El agente fue rescatado inconsciente por tres compañeros y trasladado a un hospital. 

 Agentes antidisturbios durante las protestas que se están produciendo ante la comisaria de la Policía Nacional de Via Laietana, en Barcelona. ALEJANDRO GARCÍA

 Agentes antidisturbios durante las protestas que se están produciendo ante la comisaria de la Policía Nacional de Via Laietana, en Barcelona. ALEJANDRO GARCÍA

Los disturbios se han producido casi paralelamente a la manifestación en contra de la sentencia reúne a 525.000 personas, 75.000 menos que en la última Diada.

 525.000 personas, 75.000 menos que en la última Diada

La manifestación celebrada en Barcelona de las 'Marchas por la Libertad' convocadas por Òmnium y ANC y la de los sindicatos Intersindical-CSC y la Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC) que han convocado la huelga general de este viernes en Cataluña han congregado a unas 525.000 personas, según datos de la Guardia Urbana, lo que supone 75.000 manifestantes menos de los que salieron a la calle en la última Diada, el pasado 11 de septiembre.

Las 'Marchas por la Libertad' de Òmnium y ANC han confluido en los Jardines de Gracia de Barcelona tras recorrer cada una de las cinco columnas unos 100 kilómetros a pie desde de Girona, Tarragona, Tàrrega (Lleida), Vic, Berga (Barcelona), y han inundado la tarde de este viernes el centro de la capital catalana con cientos de miles de personas.

No obstante, a pesar de las virulentas protestas por la sentencia del Tribunal Supremo que condena a los principales líderes del 'procés' a penas de entre 9 y 13 años de prisión, la cifra de congregados es inferior a la registrada en otras manifestaciones convocadas por el mundo independentistas en los últimos años.

Así, siempre según cifras facilitadas por la Guardia Urbana, este viernes han salido a la calle unas 525.000 personas, muy lejos de la Diada de 2014, antes del desafío independentistas del 1-0 de 2017, que fue secundada por 1.800.000 personas.

La última Diada, celebrada el pasado 11 de septiembre, congregó en las calles de Barcelona a 600.000 personas, que secundaron la convocatoria de ANC. Es decir, 75.000 personas más de las que han salido este viernes a la calle, una cifra inferior a la de las dos anteriores convocatorias de 2017 y 2018, cuando según la misma institución hubo un millón de manifestantes.

Tras la de 2014, las manifestaciones de la Diada de 2013, con 1.600.000 personas, de 2012, con 1.500.000 asistentes, y 2015, con 1.400.000 congregados, han sido las más numerosas.

'LAS CINCO MARCHAS POR LA LIBERTAD'

La manifestación tenía por el lema 'Por los derechos y libertades, huelga general', cinco días después de conocerse la sentencia del juicio del 1-O.

Los asistentes han entonado cánticos tradicionales del independentismo, y han coreado lemas como 'Viva Cataluña, libre! o 'Libertad, presos políticos'.

Malestar en los Mossos porque sienten que en el Govern sólo les apoya Buch

La lluvia de críticas a los Mossos d'Esquadra por su gestión de los disturbios de los últimos días, incluso desde el Govern y el presidente del Parlament, ha causado malestar en la cúpula del cuerpo, que cree que en Cataluña sólo cuentan con el apoyo del conseller de Interior, Miquel Buch.

Según fuentes policiales, la cúpula de los Mossos es partidaria de que Buch, cuya destitución han pedido varios sectores del independentismo, se mantenga al frente de la consellería, no solo porque sienten que es su único apoyo en el Govern, sino porque creen además que su cese podría dar pie a la aplicación de la Ley de Seguridad Nacional por parte del Gobierno.

Los choques de los últimos días entre agentes de los Mossos y manifestantes en movilizaciones promovidas por los CDR han agudizado las discrepancias entre JxCat y ERC y han puesto en evidencia la diferente respuesta del presidente catalán, Quim Torra, y del conseller de Interior, Miquel Buch.

Tras los disturbios de los últimos días en Barcelona y otras ciudades catalanas, la cúpula de los Mossos ha cerrado filas con Buch, cuestionado por varios sectores del independentismo y que hoy ha asegurado que se siente con el "suficiente apoyo" para seguir al frente del departamento en estos días "complejos".

Las fuentes han destacado que Buch no ha interferido en las decisiones de los mandos policiales y ha separado desde el primer momento la parte política de sus atribuciones de la operativa.

La cúpula de los Mossos, según las fuentes, también agradece el apoyo público que están recibiendo desde el principio por parte del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, que en sus intervenciones públicas siempre ha elogiado la buena coordinación entre la policía autonómica, la Policía Nacional y la Guardia Civil ante los disturbios en Cataluña.

De hecho, los Mossos también ensalzan su colaboración con Policía Nacional y Guardia Civil, que están integradas en el centro operativo (CECOR) y que han intervenido ante la simultaneidad de protestas y de incidentes registrados esta semana en toda Cataluña.

Al CECOR, situado en las dependencias de la consellería de Interior, ha acudido hoy también el Fiscal Superior de Cataluña, Francisco Bañeres, que estos días ha estado en contacto permanente con los responsables policiales, con los que mantiene una gran sintonía sobre cómo abordar la respuesta judicial a los disturbios, según las fuentes.

Por el contrario, en los Mossos no han sentado nada bien algunas críticas a la actuación policial cuando los operativos aún seguían abiertos, como las que anoche formuló el presidente del Parlament, Roger Torrent, de ERC, que pidió responsabilidades porque un grupo de ultras agredió a un independentista sin que la policía catalana lo impidiera.

Según las fuentes, los Mossos lamentan que este tipo de críticas desde sectores institucionales y de algunos partidos catalanes, entre ellos algunos que integran el Govern, se estén haciendo sin esperar a tener suficientes datos para valorar el conjunto del dispositivo y escuchar las explicaciones de la policía.

Los operativos sobre el terreno han constatado en los disturbios un nivel de agresividad contra la policía sin apenas precedentes en España, en el que algunos de los alborotadores no sólo no rehuyen, sino que buscan el cuerpo a cuerpo directo con los agentes.

Se trata de un grupo de unas 2.000 personas, entre ellas anarquistas establecidos hace años en Barcelona procedentes de la "triple alianza", griega, francesa e italiana, a los que también se han sumado algunos anarquistas de Alemania.

Con un reducido grupo que lleva la batuta, los alborotadores actúan con un nivel de organización muy elevado, buscando hostigar a la policía, con preparación y equipamiento individual de guerrilla: comunicaciones por radio, material antidisturbios, ropa táctica y piezas de ropa para cambiarse y dificultar su identificación.

Y todo ello, según las fuentes, con una estrategia de fondo: intentar dispersar la respuesta operativa de la policía, fragmentando los puntos de conflicto y alargar los disturbios el máximo tiempo posible para crear cuanto más desgaste mejor.

Según las fuentes, los alborotadores han dado un salto en el tipo de elementos de ataque que utilizan, hasta llegar a arrojar cristales con producto químico abrasivo o disparar pirotecnia contra un helicóptero policial que sobrevolaba la zona, además de lanzar cócteles molotov.

Frente a ello, las fuerzas policiales disponen de instrumentos antidisturbios que prevén ir utilizando de forma gradual en función de como evolucionen los incidentes en los próximos días. 

Arde Barcelona por quinto día
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