viernes 22/10/21

La "reunificación" del centroderecha, el proyecto del PP para alcanzar la Moncloa

El partido liderado por Casado confía en una eventual fusión con Cs para "derrotar" al PSOE, una estrategia que no está exenta de aristas
pablo
El líder del PP, Pablo Casado. JUAN CARLOS CAVAL

El proyecto político de la "refundación" del centroderecha ha elevado en las últimas semanas la moral en la calle Génova, hundida desde la derrota electoral del 14 de febrero en Cataluña, en la que solo obtuvieron 3 escaños, el peor resultado de su historia en la comunidad.

Ahora en el Partido Popular confían en que el desmoronamiento de Ciudadanos, acentuado por la fallida moción de censura que los liberales intentaron junto al PSOE en la Región de Murcia, se traduzca en una bonanza electoral para los suyos que les dote de la fuerza necesaria para situar a Pablo casado en la Moncloa en las próximas generales.

El martes pasado, el portavoz nacional de la formación y alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, reconoció que los comicios madrileños del 4 de mayo serán un banco de pruebas para recuperar a un electorado que, confía, acabará convencido de la "utilidad" de fusionar las directivas que encabezan Pablo Casado e Inés Arrimadas. Un ariete para "desalojar al sanchismo de la Moncloa", auguró el regidor.

El propio presidente del partido se ha dedicado en los últimos días a reforzar el mensaje y llegó a revelar que planteó una propuesta de fusión a Ciudadanos el pasado verano, intención que, por otra parte, nunca ha ocultado desde su llegada a la dirección del PP en 2018.

Aunque la OPA hostil ya la lanzó el pasado 14 de marzo el secretario general, Teodoro García Egea -al que los populares atribuyen el mérito de descarrilar la moción murciana- con un llamamiento "de puertas abiertas" a los dirigentes del partido naranja. Esa misma noche, Fran Hervías, uno de los últimos hombres de confianza de Albert Rivera, fue el primero en cambiar de trinchera.

A los pocos días le siguieron Toni Cantó, Sergio Brabezo, Marta Marbán...

Pero este anhelo que los populares llevan persiguiendo desde la ruptura del bipartidismo que produjo la entrada de Podemos y Ciudadanos -y posteriormente Vox- en la arena política, cuenta con muchas aristas que no garantizan su éxito.

"Es cierto que si el PP consigue deshacerse de uno de sus competidores, Ciudadanos en este caso, le permitirá estar mejor equipado para el próximo ciclo electoral. Pero veo muy probable que no haya mayorías absolutas y que los partidos nacionalistas e independentistas vuelvan a ser decisivos", explica a este periódico Lluis Orriols, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Carlos III.

Esta cuestión colisiona frontalmente con la táctica del sistema de geometría variable con la que los socialistas han intentado transitar en este inicio de la legislatura para configurar una amplia mayoría parlamentaria y, al mismo tiempo, aislar al PP, al que solo le quedaría pactar con Vox.

Una situación que Casado intentó evitar ampliando su espacio por el centro, con un ligero acercamiento al Gobierno y desdeñando, entre otras acciones, la moción de censura propuesta por Santiago Abascal el pasado otoño. Pero el fracaso de las negociaciones para la renovación del CGPJ y el adelanto electoral propuesto por la presidenta Isabel Díaz Ayuso en Madrid han puesto en jaque dicha estrategia.

Sistema electoral

Por contra, el sistema de reparto de escaños en unas generales castiga la división en varias candidaturas. "No facilita maximizar el voto y compromete la posibilidad del PP para gobernar. Desde un punto de vista técnico también interesaría a Ciudadanos", apunta Iván Serrano, profesor de los Estudios de Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) e investigador del IN3.

Pese a los beneficios puramente técnicos de la fusión PP-Ciudadanos, Inés Arrimadas y sus fieles siguen manteniendo una resistencia numantina a perder su independencia. "Ciudadanos no está en venta, ni yo me vendo por un cargo", defendió la presidenta del partido naranja esta semana, en respuesta a la escalada de los populares en su intención de fagocitar a su formación.

La fórmula de una candidatura conjunta no sería novedosa. Ambos partidos ya la experimentaron en las elecciones vascas de julio de 2020 concurriendo conjuntamente bajo la marca PP+Cs. Para los populares se saldó con la pérdida cuatro escaños y 47.000 votos respecto a los comicios anteriores, un varapalo para el centroderecha aunque circunscrito a las singulares condiciones de la política del País Vasco. En Navarra, en cambio, en las generales del 10 de noviembre de 2020, la maniobra sí funcionó, y la coalición de ambos socios junto a UPN (NA+) se convirtió en la fuerza más votada.

La "reunificación" del centroderecha, el proyecto del PP para alcanzar la Moncloa
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