jueves. 30.06.2022

Pedro Sánchez se puso ayer la gorra de entrenador. Los sondeos, especialmente los publicados en los últimos días sobre las elecciones del día 19 en Andalucía, no se muestran propicios al PSOE, el Gobierno hace ejercicios en el alambre para salvar cada nueva votación en el Congreso, y un día sí y otro también las diferencias entre los socios de coalición saltan a primera línea de los titulares. Los socialistas admiten hace semanas que la situación ha empezado a hacerles mella aunque sigan persuadidos de que será posible agotar la legislatura. Y el jefe del Ejecutivo, capitán de la resiliencia, les llamó a resistir y, sobre todo, a reivindicar su gestión.

Sánchez se reunió con su grupo parlamentario en el Congreso, apenas cinco días después de que Unidas Podemos votara por primera vez en contra de una ley impulsada por el Consejo de Ministros y de que Esquerra volviera a demostrar que la crisis abierta por el caso Pegasus compromete sus apoyos, con el objetivo de combatir la idea de que el suyo es un mandato que se desmorona. A ese fin, pidió tener siempre presente que, a pesar de las dificultades objetivas a las que ha tenido que hacer frente el Gobierno —la pandemia, el temporal Filomena, la erupción del volcán Cumbre Vieja y la onda expansiva de la guerra en Ucrania— se han sacado adelante 140 iniciativas legislativas en lo que va de legislatura. El problema, argumentó a los suyos, no está en la gestión de la coalición sino en el «ruido» que genera la oposición porque pretende, adujo, «llegar al poder por agotamiento».

El presidente echó mano de un libro publicado en 2008 por el sociólogo y exministro de Educación socialista José María Maravall , ‘La confrontación política’, para acusar a los populares de seguir una y otra vez un patrón aprendido: embarrar el terreno de juego y generar crispación para sembrar el «desánimo» entre los votantes progresistas y después «ofrecerse como solución». Lo mismo, arguyó, que ya hicieron en la última legislatura de Felipe González y durante los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero

«¿Qué podemos hacer? No caer en su trampa, argumentar con pasión y convicción, sin gritos y con serenidad. Debemos insistir en hablar una y otra vez sobre aquello que realmente importa a la ciudadanía porque realmente con nuestras políticas estamos cambiando a mejor la vida de la gente», les reiteró haciendo alusión a los ertes, el Ingreso Mínimo Vital, las subidas del salario mínimo, los fondos europeos.

Como todo buen ‘coach’ el jefe del Ejecutivo reforzó su argumento con un anuncio, el de que prorrogará las medidas del plan anticrisis hasta el 30 de septiembre, y ofreció un mantra. «Tes cifras que resumen nuestra gestión económica: 20, 50 y 1.000. 20 millones de empleados; un 50% de contratos indefinidos y 1000 euros de SMI».

«Aún tenemos mucha tarea por delante. y en esa tarea vosotros sois imprescindibles. Para acordar con otros grupos parlamentarios y para que nuestra voz —arengó— llegue a todas partes».

Sánchez achaca al «ruido» de la oposición su desgaste político