sábado 4/12/21
                      Pedro Sánchez mira a Yolanda Díaz en presencia de Nadia Calviño. EMILIO NARANJO
Pedro Sánchez mira a Yolanda Díaz en presencia de Nadia Calviño. EMILIO NARANJO

Pedro Sánchez y Yolanda Díaz no tienen en su agenda inmediata reunirse para encauzar la crisis en la coalición gubernamental, pero ni la Moncloa ni Unidas Podemos descartan un encuentro en los próximos días. De momento, tendrá que ser la comisión de seguimiento del pacto la que serene unos ánimos que ayer bajaron de revoluciones.

Un paréntesis al que contribuyó el presidente del Gobierno con el anuncio de que el Consejo de Ministros aprobará mañana un decreto ley con ayudas por cien millones de euros para afrontar la subida del precio de la luz en 1,2 millones de hogares vulnerables. Una medida reclamada con insistencia por su socio minoritario, pero que el Gobierno, hasta ahora, no contemplaba. Fue la única, e indirecta, mención de Sánchez a la crisis en la coalición durante la clausura del congreso del PSOE de Extremadura. No hizo ningún comentario más ni lanzó más mensajes conciliadores.

En otras ocasiones los conflictos en la alianza eran solventados con encuentros cara a cara entre el presidente y Pablo Iglesias cuando era vicepresidente segundo. Ahora no se descarta una cita similar, pero fuentes gubernamentales señalaron que «en estos momentos» no está prevista sin descartar que se produzca. En el entorno de Yolanda Díaz también apuntaron que «por el momento» no hay nada en ese sentido en la agenda de la vicepresidenta segunda.

La profundidad del conflicto se podrá comprobar en la reunión de la comisión de seguimiento del pacto que negocian la vicesecretaria general de los socialistas, Adriana Lastra, y la líder de la formación morada, Ione Belarra. Se celebrará esta semana, pero todavía no hay una fecha fijada. La petición por parte de Unidas Podemos de una «reunión urgente» de esta comisión fue la que afloró el pasado viernes la existencia del enfrentamiento por la negociación de la reforma laboral.

Un terreno en el que las espadas siguen en alto porque Díaz se niega a ceder la batuta en las conversaciones con empresarios y sindicatos a la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, como ordenó el presidente del Gobierno. Para esta semana está convocada una reunión con los agentes sociales, una más de las que se celebran desde marzo y en las que la representación gubernamental ha correspondido al secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, número dos de Yolanda Díaz. Ahí se podrá comprobar si la vicepresidenta segunda conserva los galones o los asume la vicepresidenta primera.

Una querella desinflada

No es un asunto menor porque una cara u otra determinará hasta dónde está dispuesto a llegar el Gobierno en la reforma laboral. Calviño es partidaria de una modificación moderada del mercado del trabajo en sintonía con los cánones de la Comisión Europea. Mientras que Díaz aboga por una revisión a fondo de la regulación aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy como reclaman las centrales sindicales, Podemos y, también, amplios sectores en el PSOE.

Una diferenciación que Sánchez se niega a aceptar porque el Gobierno es uno. Rechaza ademas que las medidas con marchamo más a la izquierda sean patrimonio del socio minoritario. El PSOE, reivindicó hoy en el congreso de Extremadura, es «el partido que ha logrado los avances sociales, las conquistas laborales, las libertades civiles y lo vamos a seguir haciendo. Le pese a quien le pese, aquí está el PSOE». En lo que sí coinciden socialistas y morados es que el enfrentamiento está limitado al ámbito de la reforma laboral, no a la cohabitación en el Consejo de Ministros. Sobre todo después de que el encontronazo por la querella contra la presidenta del Congreso lleva camino de desinflarse tras la salida de Alberto Rodríguez.

Sánchez y Díaz tratan de encauzar la crisis con gestos de distensión mutua