miércoles. 29.06.2022

Sánchez salva la reforma laboral gracias a una mayoría incompatible con sus socios

PSOE y Unidas Podemos mantienen las expectativas de persuadir a ERC y PNV para que se sumen al decreto
                      Pedro Sánchez a su llegada a la reunión con los alcaldes de Málaga. JORGE ZAPATA
Pedro Sánchez a su llegada a la reunión con los alcaldes de Málaga. JORGE ZAPATA

No eran los compañeros de viaje deseados por Unidas Podemos, tampoco los preferidos por el PSOE, pero son los que permitirán el jueves al Gobierno salvar la reforma laboral en la votación del Congreso. La Moncloa da por hecho que la norma, una de sus joyas legislativas y en la que se ha implicado al cien por cien la vicepresidenta Yolanda Díaz, saldrá adelante gracias al apoyo de Ciudadanos y una suma de partidos minoritarios entre los que se encuentran fuerzas de signo tan dispar como el PDeCat, Coalición Canaria, Más País o Compromís. Si no hay un giro de guion, el Gobierno cuenta con sumar entre 174 y 176 diputados que superar el muro de 173 noes con los que otra amalgama política tan extraña como la que han formado PP, Vox, Esquerra, Junts, Bildu o el PNV para rechazar el decreto ley del Ejecutivo.

Los dos socios de la coalición, sin embargo, no quieren tirar la toalla todavía con ERC y el PNV y prometen «no levantarse de la mesa hasta el último minuto» para sumar a republicanos y nacionalistas a la causa. Los trabajos son discretos y coordinados, con un argumento invariable, el de apelar a la responsabilidad de estas formaciones para no perpetuar la norma aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy en 2012. Pero está en juego algo más que un nuevo marco laboral, también se dirime evitar que la ruptura del bloque de la investidura precipite la legislatura a un terreno ignoto cuando toca negociar asuntos como la derogación de la ‘ley mordaza’ o la reforma fiscal. Para los morados, además, supondría un golpe al proyecto político embrionario de Díaz, que apostó todo a cerrar un acuerdo con los socios de la investidura, y nunca con Ciudadanos.

Con ese horizonte, Unidas Podemos arreció las presiones sobre Esquerra. Los portavoces Pablo Echenique (Podemos), Antón Gómez Reino (Galicia En Común) y Aina Vidal (En Comú Podem) preguntaron a los republicanos cómo iban a explicar la negativa a sus votantes. Vidal llegó a tachar de «preocupante» la postura de sus socios catalanes, que hoy mantuvieron en el Congreso silencio total sobre la cuestión.

No así la portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, quien advirtió que apostar por la ‘vía Ciudadanos’ puede «dejar heridas abiertas» entre el Gobierno y sus socios habituales. La izquierda abertzale siempre ha estado en el no, maniatada por los sindicatos mayoritarios en el País Vasco, ELA y LAB, contrarios desde el primer minuto a una reforma laboral «insuficiente». En el PSOE, sin embargo, se muestran tranquilos. Antes de despegar hacia Emiratos Árabes para visitar la Expo de Dubai, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, confiaba en que la votación, sea cuál sea el resultado, no afectará a la estabilidad de la coalición en la segunda mitad de la legislatura. Tampoco es lo que pretenden los socios del Ejecutivo, que rebajan el tono a la hora de hablar de futuribles sombríos. Si se produce esa ruptura, según Aizpurua, tocará trabajar para «volver a recomponer ese bloque». «No mantendremos una actitud obstruccionista, ni vamos a tumbar leyes con independencia de su contenido», garantizó la portavoz.

Carambola a varias bandas

Más País y Compromís lamentan que los pilares del bloque de investidura mantengan su negativa a apoyar la reforma, pero confirmaron hoy -ya de forma oficial- que votarán sí gracias a compromisos alcanzados con el Ministerio de Trabajo fuera del texto del decreto ley, como un plan de choque «contra las jornadas laborales excesivas» o un marco de colaboración sobre precariedad. «No es un buen mensaje que esto se apruebe con Ciudadanos, quedan dos años de legislatura y deberíamos aprovechar para seguir avanzando en derechos. No es bueno que se rompa la mayoría de investidura», alertaba pese a todo el portavoz de la formación valenciana, Joan Baldoví. El PDeCat, que tras desligarse de Junts cuenta con cuatro diputados en el Congreso, también confirmaba que no bloquearán la convalidación del decreto ley. Formalizará su postura este miércoles.

Sánchez salva la reforma laboral gracias a una mayoría incompatible con sus socios