domingo 28/2/21
CARLOS JAVIER TARANILLA eSCRITOR y profesor

«A los lectores jóvenes hay que tratarles de tú a tú»

Con prólogo de Antonio Colinas e ilustraciones de Ernesto Lovera, el autor de ‘Historia de León para niños’ plantea esta obra como una forma de acercar el pasado de la ciudad y las huellas más señeras del mismo a un público menudo. «He empleado aquí el mismo lenguaje que uso en clase», dice «Es muy bonito, mañana mismo me lo voy a llevar a clase», le dijo a Taranilla la primera niña que lo hojeó Juan Pedro Aparicio, José María Merino, Eslava Galán o Peridis han apadrinado obras anteriores del autor
dl/ ernesto lovera
dl/ ernesto lovera

Se llama Magister Leonis y actúa tanto a modo de cicerone como de guía turístico. Es el leoncillo —ataviado con indumentaria romana— que lleva de la mano al joven lector a través de las páginas de Historia de León para niños, la nueva obra del prolífico escritor y profesor Carlos Javier Taranilla de la Varga. Un libro editado por Almuzara y prologado por Antonio Colinas con el que los más pequeños podrán conocer el pasado, el legado cultural y el patrimonio de la capital leonesa de manera sencilla, amena y hasta ‘participando’ en el propio volumen.

—¿Cómo se le ocurrió escribir esta ‘Historia de León para niños’ y cuál es su gran objetivo?

—Me lo propuso la editorial Almuzara porque acababan de iniciar una colección para niños con una primera Historia de Sevilla para niños y acepté encantado, porque me pareció una excelente oportunidad para dirigirme a unos escolares que me acompañan desde hace ya tres décadas. Su objetivo principal es acercar el conocimiento de nuestra ciudad a los chicos de entre 8 y 12 años con un lenguaje sencillo, coloquial, didáctico, el que empleamos en clase diariamente, acompañado de dibujos e ilustraciones apropiadas para esa edad. Los más pequeños, incluso de 5 o 6 años, que aún no leen páginas completas, también pueden utilizar el libro coloreando las figuras hasta que sean un poco mayores y vayan leyendo.

—¿Cómo fue el proceso de selección de temas y hechos históricos? ¿Por qué escoger unos sí y otros no?

—Fue fácil caminar por la historia de León, comenzando desde su fundación romana, etapa a la que se dedica bastante atención en el libro porque de ella quedan todavía excelentes restos como la muralla desde la torre del Conde, la calle Serradores, los Cubos y Ramón y Cajal, donde se puede observar perfectamente conservada; además, es interesante seguir las caligae o huellas de las sandalias con clavos de los legionarios, instaladas en el suelo de las calles en dirección a los restos romanos. Después, en la Edad Media, centrarse en los reinados principales: los Alfonsos, el V, el de los Buenos Fueros, cuyo milenario acabamos de conmemorar. Luego Alfonso VII el Emperador y su proclamación en la antigua catedral románica. Y, por supuesto, Alfonso IX que nos convirtió en Cuna del Parlamentarismo, por mucho que se liase Rajoy en Inglaterra. Es la época dorada del Reino de León, el principal de la España cristiana. Se edifican los monumentos emblemáticos: San Isidoro y la Catedral. Hacemos un repaso por las figuras de las portadas, las pinturas del Panteón de los Reyes, el cáliz de Doña Urraca, el espectáculo de las vidrieras, la archiconocida leyenda del topo o la de la Virgen del Dado, las Cantaderas... en fin, todo eso que es nuestro, orgullo de la tierra, que desde pequeños tenemos que conocer. Pasa el tiempo y, tras callejear por el barrio antiguo con las calles de los gremios y la plaza del Grano y la plaza Mayor, nos acercamos a la fachada plateresca de San Marcos y recordamos a Quevedo, que estuvo de ‘huésped’ allí. Recorremos las fuentes, hablamos un poco del ensanche, rememoramos la llegada del ferrocarril y nos detenemos ante la casa de Botines para recordar su parecido con los palacios ‘encantados’ (a ellos es lo que más les suena). Así llegamos al siglo XX y nos fijamos en las amplias y bien trazadas calles y avenidas de la ciudad moderna y sus últimas construcciones: el Musac, el Auditorio, equipamientos deportivos... o sea, el León nuestro, «de la mirada», que diría Gamoneda.

—¿Le resulta más difícil escribir historia para niños que para adultos?

—Para mí no lo ha sido porque estoy acostumbrado a este lenguaje; es decir, es en el que me expreso a diario en clase desde hace muchos años. Con frecuentes incisos, paréntesis y aclaraciones de términos, o hablando de tú al lector en el tono que utilizan los pequeños: desenfadado y cercano. Así le ha parecido también a Juan Pedro Aparicio, que leyó el texto antes de publicarlo, como consta en la contraportada.

—¿Y los ejercicios didácticos que acompañan al texto? ¿Cuál es su finalidad?

—Que sirvan de práctica y recordatorio de lo leído. Pretendemos que este libro se acerque a los de texto que usan los alumnos en clase, con ejercicios prácticos: unir con flechas, verdadero o falso, sopa de letras, buscar los siete errores, colorear zonas de un mapa... porque es lo más didáctico para ellos.

—¿Qué le han dicho del libro algunos de sus jóvenes lectores?

—Dicen que es entretenido y que se aprende mucho de León. La primera niña que lo vio (Carmen, de diez años, la hija de una compañera), me llamó por teléfono y me dijo: «Es muy bonito, mañana mismo lo voy a llevar a clase».

—También acaba de sacar Breve Historia del Renacimiento’...

—Sí, es un libro que va en la línea de la serie de arte que estoy haciendo con la editorial Nowtilus, tras el dedicado al Gótico (que pasea en portada la imagen de la Pulchra), el del Románico y el de Historia del Arte. Lo prologa Juan Pedro Aparicio, que muy amable y a quien le agradezco mucho que encontrase un hueco para leerme y apadrinarme, como hicieron antes José María Merino, Peridis y Juan Eslava Galán. El libro del Renacimiento hace un recorrido no solo artístico sino también histórico general por los siglos XV y XVI: los grandes descubrimientos geográficos, la Reforma protestante, la conquista de América, los reinados de Carlos I y Felipe II, la literatura y la música... en fin, toda una panorámica histórica aunque centrada en el terreno artístico y a nivel europeo: Quattrocento y Cinquecento en Italia, Plateresco y Herreriano en España; estilos de otros países otros países... En fin, un manual muy completo sobre el arte y la cultura en esa época que, por cierto, incluye muchos ejemplos leoneses, como San Marcos, el palacio de los Guzmanes, la Casa de las Carnicerías, el Ayuntamiento viejo, la iglesia de San Marcelo, obras de Juan de Juni...

—Es difícil seguir todas las obras que ha dado a imprenta... en 2017, por ejemplo, publicó nada menos que cuatro libros. Recuérdenos los títulos que ha sacado a la luz hasta la fecha.

—El día que Franco pasó el Manzanares (2011), Diccionario de arte universal (2012), El Passo Honroso de don Suero de Quiñones (Lobo Sapiens, 2014), Breve historia de las reliquias leonesas y sus relicarios (Didot, 2014), Breve historia del arte (2014), Breve historia del Románico (2016), Breve historia del Gótico (2017) y Breve historia del Renacimiento (2017), estos cuatro últimos con el sello Nowtilus. En Almuzara han aparecido Grandes mitos y leyendas de la Historia. Seres fantásticos y tierras legendarias (2016), Grandes enigmas y misterios de la Historia (2017) y, ahora, Historia de León para niños (2017).

«A los lectores jóvenes hay que tratarles de tú a tú»
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