martes 24/11/20
Paco Damas. Poeta y cantante

«Alguien nos ha dejado solos. Solos, ante un mundo lleno de injusticias»

Portada del libro 'Entropía'.
Portada del libro 'Entropía'.

Paco Damas no es un poeta, ni una cantautor. Paco Damas es un sanador espiritual. De hecho, es médico de formación, una profesión que ha reinventado para curar el alma de los que tienen la suerte de conocerle y escucharle. La editorial Eolas acaba de publicar Entropía, un poemario en el que vuelca su obra lírica y que llega después de que su creación musical le haya permitido dar más de mil conciertos por todo el mundo. Por cierto; el último en el Palacín de León. Dice el filósofo Rogelio Blanco es el prólogo de la obra que «desde los residuos que le restan de médico, su antigua profesión, propone cómo cauterizar tanta herida y receta el antídoto contra el dolor y el desamor frente a las heridas de las ausencias».

—¿Qué es ‘Entropía’?

—Entropía es un concepto que proviene de la física pero aplicable a otras ciencias que vendría a ser resumido como “El grado de desorden”… En el año 1997 presenté mi primera maqueta musical con el mismo título, una manera de cerrar el círculo, muchos años después, era que el libro llevara el mismo título. Creo que precisamente el equilibrio que he encontrado en el desorden se lo debo a la música y la poesía. Durante el confinamiento encontré el espacio y el tiempo necesario para poder reordenar y organizar los escritos que había ido realizando durante años y poder ir dándoles cierta coherencia estructural. Comenzó como un quehacer diario, sin ningún fin, pero poco a poco fue tomando forma hasta preguntarme por qué no reunirlos en un libro. Las circunstancias han ayudado a que este pequeño sueño se haya hecho realidad, sin más pretensión que el de comunicar para compartir a modo de reflexión.

—Los poemas que has escrito me recuerdan a varios poetas del 27. ¿Es intencionado?

—No hay más intención en mis poemas que la expresión escrita del tránsito por el que ha ido trascurriendo mi vida desde la ciencia hasta el arte. No puedo negar que he bebido de manera ansiosa de las fuentes de los grandes poetas del 27. Primero fueron ellos: Lorca, Cernuda, Alberti, Aleixandre, Dámaso Alonso,…, y luego fueron especialmente ellas: Concha Méndez, María Zambrano, Josefina de la Torre, María Teresa León, Ernestina de Champourcín… Está claro que en mi manera de escribir han influido todos aquellos a los que me he ido acercando de manera respetuosa para abrazar sus poemas con mi música y llevarlos al gran público: Miguel Hernández, Juan R. Jiménez, Antonio y Manuel Machado, Blas de Otero, Celaya, etc… Solo han influido. Muy lejos queda la grandeza literaria de la poesía de ellos a mi humilde aportación.

—Háblame del proyecto de Las sin sombrero.

—En el año 2010 después de publicar mi quinto disco, descubrí un grupo de mujeres universales que habían sido olvidadas, silenciadas, opacadas por el echo de ser mujeres. Comencé un periodo de búsqueda de sus obras y fue para mi todo un descubrimiento. Había científicas, escultoras, pintoras, periodistas, escritoras. Fueron estas últimas, las que me conmovieron hasta el punto de irlas desgranando poco a poco e ir musicando sus versos. Un encuentro que tras diez años, sigue siendo apasionante y que me ha llevado a cantar a todas estas poetas en muchos municipios de esa España vaciada, donde no había tanta sensibilidad con la visibilidad y la igualdad como hay hoy en día… La nómina de estas autoras es muy importante y a la vez ciertamente desconocidas. Algunas de ellas las nombré anteriormente sin olvidar a otras como Ángela Figuera, Carmen Conde o Rosa Chacel. Tras varios años poniéndoles voz tuve la oportunidad de grabarlas para que viera la luz mi sexto disco Paco Damas canta a Las Sinsombrero. Un proyecto en femenino en el que por primera vez un artista reúne a ocho de estas mujeres para cantarlas. En este proyecto he contado con la colaboración de once artistas cantantes como Rozalén, Carmen París, Marina Heredia, Carmen Linares, Pilar Jurado, La Shica, Pilar Jurado, Argentina, Clara Montes, Roko, Amparo Sánchez y Cristina del Valle. También se sumaron escritoras y periodistas para reflexionar sobre la injusticia que ha supuesto el olvido de todas ellas: Amalia Iglesias, Ángela Vallvey, Ángeles Caso, Ángeles Mora, Aurora Luque, Carmen Calvo, Chantal Maillard, Cristina Almeida, Cristina Fallarás, Elvira Lindo, Espido Freire, Fanny Rubio, Juana Castro, Lidia Falcón, Pilar del Río, Raquel Lanseros, Maruja Torres, Rosa Regás y Ouka Leele. Un disco con el que hemos realizado más de 350 conciertos por todo el país en los últimos tres años como apuesta por la visibilidad, la igualdad y la no violencia de género.

—Lo has traído a León...

—Recientemente lo hemos podido presentar en León de la mano de la Concejalías de Igualdad y de Cultura, Argelia Cabado y Evelia Fernández. Todo un disfrute cantar en el Palacín donde aproveché por primera vez para mostrar Entropía.

—Según me contó Rogelio Blanco descubristeis a una poeta de Cacabelos que formó parte de ese grupo maravilloso de la Edad de Plata.

—Rogelio Blanco además de amigo, es una de las personas con más bagaje cultural que conozco. El conocimiento de la poeta de Cacabelos Manuela López ‘Doña Manolita’ ha sido todo un descubrimiento cultural. Una mujer que estuvo en la Residencia de Estudiantes de Madrid y que tiene una poesía extensa y sensible, muy emocionante. Es una poeta muy desconocida a pesar de la grandeza de su obra y pretendo darle visibilidad incluyéndola en las segunda parte del proyecto Las Sinsombrero. También se intenta recuperar desde su municipio natal el premio de poesía que lleva su nombre. Mucho de todo esto tiene que ver, con la pasión el impulso que está poniendo la actual Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Cacabelos Inés Díaz. Encontrarme con la obra de Manuela López, musicarla e incluso poder presentarle a uno de sus hijos el resultado sobre la obra de su madre, ha sido un cúmulo de circunstancias que creo que nos llena de gozo a todos y son esos encuentros por las que merece la pena seguir en este camino de la música y la poesía. He de decir que mi vínculo con León ya tenía ciertos mimbres por la amistad de Amancio Prada o Juan Carlos Mestre, pero cada vez es mayor y me siento muy bien acogido en vuestra hermosa tierra.

—La obra permite escuchar los poemas musicalizados. ¿Cómo compusiste cada una de ellas?

—Creo que la poesía emana música en si misma. Lo primero es acercarse a la obra de las poetas con la profundidad necesaria para captar el espíritu de sus escritos. Después, seleccionar aquellos poemas con alma para ser musicados. Lo demás, forma parte del sigilo de la noche y lo que a través de mi guitarra me van diciendo los propios versos. Algunos me llevan a territorios melancólicos, otros hacia ritmos más cercanos al pop e incluso el rock. Siempre me ha obsesionado hacer de la poesía a través de mi música, algo cercano, contemporáneo, mágico, para todos los públicos.

—Tienes teloneros de lujo: Rogelio Blanco, Federico Mayor Zaragoza, Mestre, Gelman o Caballero Bonald. ¿No te da vértigo?

—Todo un lujo y una responsabilidad. Me siento muy afortunado y halagado de tenerlos tan cerca. Recuerdo que le escribí a Caballero Bonald para que leyera alguna de mis canciones y me diera su opinión. A lado de los poetas que grababa en mis discos el pudor era creciente sobre la valía de mis propios textos. Todavía guardo el mail del Premio Cervantes animándome a incorporar alguna de mis textos a mis discos. Tanto me animó que he tenido el atrevimiento de dar a luz un libro de poemas y canciones gracias a Eolas y Héctor Escobar.

—Llévame ante el Dios que ha huido. ¿Tiene derecho a mantenerse en silencio?

—Alguien nos ha dejado solos. Solos, ante un mundo lleno de injusticias, de insolidaridad, de desigualdades, yo diría casi de aberraciones. Alguien nos ha dejado solos cuando todos los días mueren 20.000 personas de hambre y 8.000 de esas personas son niños o niñas. Alguien nos ha dejado solos ante la irresponsabilidad de un mundo donde el tener el más importantes que el ser. Alguien nos ha dejado solos!

—La mayoría de los poemas son canciones denuncia. ¿Crees que volvemos en cierto modo a los años 70?

—No concibo la música si no lleva un mensaje implícito o explícito. En mis conciertos, en mis discos, procuro llegar al alma de quien escucha para que se suscite un pensamiento reflexivo y comprometido para que entre todos encontremos un mundo mejor y más sostenible. Entropía es un intento de poner mi granito de arena para una sociedad más justa y solidaria. Un pequeño grano de arena que huele a papel y tinta, un olor tan necesario en estos tiempos.

«Alguien nos ha dejado solos. Solos, ante un mundo lleno de injusticias»
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